đź“– CapĂtulo 52 – Infiltrada La ciudad de Luxemburgo dormĂa con la tranquilidad de quien no espera visitas. Entre sus calles impecables y edificios de cristal, una red de voz y nĂşmeros trabajaba en la sombra, moviendo fichas que podĂan acabar con imperios. Elena llegĂł a la ciudad al amanecer vestida de anonimato: abrigo oscuro, gafas de sol y una identidad prestada que olĂa a aeropuerto y contratos. No venĂa como la jefe poderosa de Montecarlo; venĂa como una consultora externa que no existĂa en los archivos oficiales. Antes de partir, habĂa hablado una sola vez con Alejandro, en una llamada breve y tensa. Le dijo lo imprescindible: que confiara en ella lo suficiente para dejarla actuar, pero que mantuviera cerradas las puertas del tablero central. Alejandro no sonriĂł; simplemente aceptĂł.

