Capítulo 10 – La búsqueda desesperada La mansión estaba en silencio, demasiado silencio. Alejandro se despertó solo y lo primero que vio fue la nota sobre la mesa. Sus ojos recorrieron las palabras escritas con letra temblorosa, y un vacío se abrió en su pecho. "Gracias por lo que hiciste por mí, pero no pertenezco a tu mundo. Es mejor que me olvides." No podía creerlo. Valeria se había ido, y con ella parecía desaparecer cualquier rastro de esa chispa que lo había hecho sentir vivo por primera vez en años. No perdió tiempo. Tomó su teléfono y empezó a llamar a todos los contactos que podrían tener información: amigos, conocidos, organizaciones benéficas, hasta fotógrafos que habían cubierto el escándalo. Nada. Nadie sabía dónde estaba. —Laura, necesito que rastrees cualquier pista qu

