Denisse —¿Hola? Mi mirada cae sobre el lugar que él ocupaba hace apenas un momento, al otro lado de mi escritorio. Es tan alto, tan ancho, tan fuerte, tan... grande. Mis mejillas arden, una sonrisa se me escapa al recordar el claro contorno de lo grande que probablemente es. Si los viejos dichos son ciertos y el tamaño del pene tiene relación con la talla del zapato, debe calzar al menos un cuarenta y ocho. —G’day —responde Macie al otro lado de la línea. —¿G’day? ¿Ahora eres australiana? Ella ríe. —Tengo un paciente australiano. Estoy enamorada del acento. Will dice que me va a matar si no dejo de hablar así. —Lo entiendo perfectamente —bromeo—. ¿Qué pasa en Boston? —Estoy en mi hora de almuerzo. Llamé para saber qué hace mi mejor amiga. Me dejo caer en la silla y aprieto los mu

