Laurie se removió levemente, gracias a los rayos del sol que entraban por su ventana y daban justo en su cara. Miró hacía abajo, encontrándose con la cabeza de Zack apoyada en su pecho, quién dormía plácidamente. Inevitablemente sonrío, sintiendo como su corazón se aceleraba y se asusto por si el moreno despertaba gracias a su corazón acelerado. Admiró la belleza del chico, sus largas pestañas, su barba de apenas unos tres días, sus deliciosos labios que se encontraban semiabiertos. Suspiró, quería besar lo. Miró hacía el techo, preguntándose qué mierda iba a hacer ahora. —Me gusta que me mires, sigue haciéndolo—dijo Zack, sacando al ojimiel de sus pensamientos, Laurie se sonrojó al ser atrapado—Buenos días. Zack sonrío, enderezándose—Buenos días. El moreno lo beso levemente, colgándo

