La semana paso volando. Tan rápido para Laurie y tan lento para Lewis. No le había llamado a Henry como había prometido. Los nervios lo controlaban. ¿Qué tan difícil era marcar el número del rizado (que ya se lo sabía de memoria) y decir "Y Henry, ¿quieres salir conmigo?" ? ¿Qué tan difícil podría ser eso?. Viernes en la noche, Lewis volvió a tirar su celular, esta vez sobre la mesa, llamando la atención de Logan que estaba dibujando e su cuaderno. —¿Henry ya no te habla?—se burló el niño. Lewis lo miró mal, sentándose en la silla que se encontraba en frente del niño. —No Logan, tengo que llamarlo y no, no puedo—contestó Lewis, franco. El niño alzó una ceja—Eres un estúpido. El ojiazul asintió—Ya sé, Logan. Logan tomó el celular en sus manos, mientras Lewis tapaba su cara con sus man

