La recepcionista levanto una ceja, viéndola con una sonrisa forzada en su rostro, era evidente que había lidiado muchas veces con comensales impacientes y algo irrespetuosos. —¿Hay un problema señor? — es evidente que no quería armar un escándalo, su tono era monótono con algo de alegría en el como para hacer pensar a las personas que era amigable. —Si, esa señora no puede tener una mesa primero que nosotros, llegamos aquí primero— el señor pensaba lo contrario sobre la oferta de paz. —Debe haber una confusión, la señora Wilson es…— la chica ni siquiera pudo terminar de hablar. —¿ACASO NO SABE QUIEN SOY YO? ESTOY HARTO DE ESPERAR Y NO ME IMPORTA QUIEN SEA ESA MUJER, DIJE QUE LLEGUE ANTES— la voz del hombre se subió hasta el punto que varias personas en la entrada se giraron para verlo.

