Cerré la puerta tras mi espalda. Me apoyé en ella, sintiendo la presión de lo que acaba de pasar sobre mis pulmones, sentía que me costaba respirar con el drama familiar, cerré mis ojos, buscando algo de paz en mi corazón. —¿Te encuentras bien? — una voz profunda irrumpió mis pensamientos. Abrí mis ojos y pasé saliva. El olor de su perfume lleno mis fosas nasales, su mano estaba a un lado de mi cabeza, estaba inclinado hacia mí, con su cabello cubriendo una parte de sus ojos, sentía que si daba un paso adelante desaparecería el espacio. Podría besarlo si quisiera. Sus ojos azules profundos parecían ver mi alma y una parte del dolor que tenía había desaparecido, era una especie de conexión, mi madre solía decir que habían personas que poseían un alma afín, asique cuando te encontrabas

