Capítulo 6. El evento

1204 Words
—Quiero que te hagas cargo de la compañía, para eso te he pedido que vengas hoy. Las palabras hacían eco en mi cabeza como si vinieran de un idioma desconocido para mí, me sentía confundida, como si mi mente se encontrara en un estado pastoso, ¿La compañía? ¿Acaso eso importaba? El dinero nunca fue la meta en mi vida, había aprendido desde una edad muy temprana, que un día podías estar en el cielo y otro estrellado contra el suelo, mi padre hizo su fortuna desde abajo y mi tío se levanto en Wall Street sin tener muchos conocimientos de aquello, el dinero es solo el camino para obtener lo que me hace realmente feliz y justo ahora era esa mujer imponente que escondía un corazón de oro. Me abalance a sus brazos, llorando desconsoladamente como si fuera una niña. —¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo te queda? —mi voz se quebró para el final. Mis manos se aferraron a la tela de su vestido, no quería arruinarlo, pero me sentía como si mi mundo se hubiera puesto de cabeza, sus gentiles dedos acariciaban mi cabello tratando de reconfortarme de alguna manera. —Tres meses con suerte. Era muy poco tiempo para pasar tiempo con ella. —La empresa no importa, ¿Cómo es que no nos dijiste antes? Tenemos que aprovechar cada minuto—susurre en su pecho, aferrándome a ella. —Por eso es que te elegí— sus brazos me alejaron para que pudiera verla —tu primera reacción fue preocuparte por mí, no el dinero. —Lo que dices es un absurdo, tú eres lo más importante. Estaba segura que había muchas más cosas que no me había dicho. —Vayamos al evento, nos están esperando— “El evento” en realidad era una demostración de poder ante las otras empresas y futuros inversores, se desarrollaba en toda la empresa, sobre todo en las primeras plantas con excepción de algunas áreas estaban a disposición del público, por que aun estaban en producción, me sorprendía la clase de compromisos que se estaban realizando, sin duda habían buenas cosas sucediendo. Los periodistas estaban en la parte industrial, hablando con los empleados y viendo las presentaciones que prepararon para ellos, así como las edecanes junto con la comida, todo parecía un circo mediático, donde buscaban probar cosas buenas o malas, pero el final es tener una noticia que publicar, lo suficientemente buena como para estar en los titulares de la primera plana, para los inversionistas reservaron las oficinas, pensaron en algo mas sofisticado con un servicio de catering especial para estar a la altura, solo faltaban los fuegos artificiales. Había estado conociendo a muchos hombres importantes en la industria, la forma en que ellos miraban a mi abuela me dijo que muchos tenían intereses románticos sobre ella, no se me hacia raro que estuvieran tan interesados, era una mujer fuerte e inteligente. —Señorita Wilson, ¿Cuándo lanzara su nueva colección? —¿Nos dejara ayudarla con la publicidad? —Nosotros ofrecemos nuestros servicios de transporte. Con los ojos brillantes fueron evaluados, pero una mujer con la edad que ella tenía no dejaría que la deslumbraran un par de ofertas galantes. —Pronto estarán besando tu culo— susurro a mi oído, sonriéndoles a aquellos hombres. Estuve por escupir el champagne que tenía en la boca por la sorpresa. —Anna Wilson. Ella solo rio de mi expresión y comenzó a alejarse. —Son ustedes muy amables señores, tendremos que discutir los detalles de las propuestas para evaluarla, saben que tenemos nuestros proveedores…aunque siempre podríamos tener nuevos— me guiño el ojo alejándose con la multitud. Internamente agradecí el gesto, me sentía abrumada con tantas cosas y muy triste, no había tenido tiempo para procesar el hecho de que me quedaban con suerte tres meses con mi abuela, tendría que vivirlos al máximo con Anna Wilson. —Si estas muy abrumada, puedo darte la llave de su oficina. Su voz hizo que diera un grito quedado por la sorpresa. —¡Demonios! No hagas eso— puse una mano sobre mi pecho, tratando de controlar mi desbocado corazón. El hombre estaba para partirse de lo bueno que estaba. Eso me hizo pensar en el hombre que amaneció conmigo hoy en la mañana, no recordaba mucho sobre lo que paso la noche anterior, pero si tenia debajo de esa camisa manga larga tenia ese tatuaje no me importaría en repetirlo. —Comenzare a cobrarte si sigues mirándome así— sus palabras hicieron que cayera en cuenta de lo que estaba haciendo. Levante una de mis cejas con escepticismo. —Por favor. —Se cuando alguien me está desvistiendo con la mirada— pase saliva ante sus palabras, me sentía nerviosa y me gire para ver que nadie más este escuchando nuestro intercambio. —Ya quisieras eso. Sus ojos emitieron un brillo diabólico y eso provoco que mordiera mi labio inferior. —De acuerdo princesa, digamos que no estas poniéndome en cuatro en tu cabeza, ahora ¿Quieres la tarjeta de la oficina de la señora Wilson? Eso hizo que tuviera…unas ganas de vengarme. Di un paso cerca de él, rosando con mi cuerpo su traje y dejé mi boca cerca de su oído. —Tienes razón, te imagino en cuatro— deliberadamente puse mis dedos sobre su corbata e hice que mis dedos la apretaran un poco —en cuatro y con esposas como cuando me tacleaste contra el suelo. Pude ver como paso saliva. Me aleje para ver sus ojos azules oscurecidos. Reí por su expresión. —No solo tu sabes jugar vaquero— le comenté acomodando su corbata— y gracias por pensar en mí, pero aún tengo cosas para hacer. No quería que supiera que me sentía sobrepasada por la situación, entonces se me ocurrió que pronto tendríamos que trabajar hombro con hombro para los asuntos de la empresa, pase saliva pensando en la tensión s****l que existía entre nosotros, habría que ver la forma de suprimirla, porque lo importante es el bienestar de la empresa. Mientras caminaba sin un rumbo fijo, sumergida en mis pensamientos sobre que debería hablar con mis padres sobre quedarme una temporada para estar con la abuela, me debatía en si debería o no contarles sobre su cáncer. Una parte de mi quería respetar su decisión sobre vivir en sus propios términos y no contarle a nadie, pero otra parte de mi deseaba que todos pudieran despedirse de ella, no quería ser egoísta. La mujer poderosa que estaba recibiendo toda la atención hoy, se veía llena de vida y radiante, pero viendo a los asistentes medio tristeza notar que nadie de nuestra familia salvo yo estaba para ella en un evento tan importante, si ni siquiera yo pensaba en venir o me había interesado, la daba por sentado para cuando quería hablar con ella, pero y ella. ¿Siempre fue así? ¿Estuvo en esta soledad? Pese a su éxito, muchas cosas mejoraron, pero la unidad no fue una de ellas. Unas manos rodearon mi cintura, sorprendiéndome, Sacándome de mi estupor. Me gire para ver quien era. —Prima querida, ¿Qué haces aquí? — parpadee un par de veces.
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