Capítulo 8. Acusaciones

1201 Words
—¿Qué hacen aquí, señoritas? — la voz de la abuela Anna vino desde mi espalda, todos nos tensamos un poco por su presencia, después de todo estábamos evadiendo nuestras responsabilidades en una esquina alejada de los invitados. No sabia como ella lo tomaría, pero no creía que aprobara que nosotros básicamente escapáramos de nuestras responsabilidades, mordí mi labio sintiéndome nerviosa. Jeanne no perdió el tiempo para tomar el brazo de Andrew en forma de gancho y sonreír, parecía estar impaciente por tener contacto físico con él, pude ver una mirada rápida que mi abuela les dio, fue larga y algo desaprobatorio, sentía que habían más cosas pasando pero no conocía lo suficiente la situación para formarme una idea clara. —Hemm…—no pude ser capaz de pensar en algo para decir, las excusas parecían haberse borrado de mi cabeza. —Estábamos poniendo al día de todo a Joe, ya sabes cómo es esto, comenzamos a hablar y se nos pierde la noción del tiempo— sin duda mi prima tenía dominado el arte de la improvisación, porque por mi parte habríamos fallado a lo grande —sabes que estamos a tu disposición— eso ultimo que dijo me hizo pensar en que mentía demasiado bien, tendría que tener cuidado en próximas ocasiones con mi prima. —Si nos necesitas para algo, sin duda iremos—se apresuró a decir Andrew, buscando ser de alguna ayuda y huir de los alcances de mi prima. Como una mujer muy sabia nos dio una larga mirada que decía que estábamos mintiendo, pero fingiría que no lo sabia para dejarnos salir con la nuestra. —Claro, niños, me alegra que se lleven bien, pero ahora les robare a Joe y les sugiero que comiencen a socializar con algunas personas— por la forma en que se pronunciaron las últimas palabras medio a entender que había una función designada para cada uno, el tener dinero no aseguraba el éxito de una empresa, tendríamos que trabajar duro para conseguirlo. Los contactos lo hacían. Tener los contactos correctos podía asegurar que no tendríamos problemas en la exportación, importación o en los registros de la FDA, incluso nos alertarían en caso de que alguien quisiera pasarse de listo y hacernos una mala pasada. Las manos de mi abuela tomaron suavemente mi muñeca atrayéndome hacia ella, con un movimiento con mi mano me despedí y seguía el camino que me indicaron. —Me alegra que hallas visto a Jeanne. —Sí, teníamos mucho tiempo sin vernos, ha crecido mucho desde la última vez— pensé en la figura estilizada que ahora tenía y la dulce niña con frenillos que era antes. Todos habíamos cambiado para mejorar, sin duda había pasado por cosas que no podía imaginarme, pero todas aquellas experiencias de su pasado la habían formado para ser quien eras ahora. —No hay nada que ver entre la dulce niña y la mujer, ¿Verdad? — las palabras de la nana me sorprendieron. No entendía de donde venia aquel deje de hostilidad. —Yo no diría aquello, sin duda físicamente los cambios son evidentes, pero sigue siendo alegre y dulce, además se preocupa por la familia…— sentí como estrecho mi mano, llamando mi atención. —Esa es la actitud que espera de ti— me hizo un gesto para que saludara a algunas personas que estaban a unos cuantos metros — tenía la esperanza que alguien en esta familia tendría la sensatez de heredar algo de mi carácter, la familia es lo más importante, aunque eso no parezca ser una prioridad ahora— me sentí mal por su comentario. Sin duda desde que mi padre se mudó al otro extremo del país muchas cosas cambiaron, se comenzó hacer una distancia entre todos. Papá solía resentirle a la abuela que no aceptara a mi madre, todos criticaban su relación, por eso opto por tener distancia, luego cuando la empresa Wilson se internacionalizo mi tío comenzó a tomar atribuciones en la compañía, se convirtió en el vocero familiar y nada de lo que nos comentaba solía gustarnos, así que con el tiempo solo dejamos de escuchar sus mensajes, en un punto pararon de llegar. Nuestra conversación me hacía sentir mal. Si bien la abuela tenía razón, la familia era lo más importante, habían demasiadas cosas que habían quedo entredicho en el aire y nadie se atrevía ahora a mencionar, no sabia en que pensar. Plante mis pies con gentileza obligándola a adaptarse mi ritmo, para finalmente parar. —Abuela, quisiera que fueras franca conmigo, ¿Por qué mi madre…? — no sabía siquiera como decirlo, tome una respiración profunda y me arme de valor — ¿Por qué mi madre no fue bien recibida?, eso es algo que me ha rondado la cabeza por mucho tiempo y ahora que hablamos de la unidad familiar, yo no puedo evitar…— mi querida nana solo levanto su mano, deteniendo mis palabras. Me sentía nerviosa por su respuesta. Había querido saber la respuesta por años y al mismo tiempo sentía miedo. —Los conflictos de adultos, mi querida niña, son eso… y este no es ni el lugar, ni el momento para hablar de algo así— eso fue una bofetada en la cara para mí, quería pelear y pedir respuestas ahora que la posibilidad estaba abierta, pero sabía que no podía hacerlo, porque arruinaría esa noche — entiendo lo que quieres decirme, sabía que en algún momento tendríamos esta conversación, pero te prometo que este no es el momento para hacerlo. Eso me hacía sentir confundida. —Nana, se que quieres lo mejor para todos, pero me confundes…y antes que hablemos sobre la empresa, necesito que aclaremos lo que pasa entre la familia, exploremos las opciones sobre tu enfermedad, estas son las clases de cosas de las que deberíamos preocuparnos…— cuando estaba en medio de mi discurso motivacional, una algarabía llamo la atención de todos. Una mujer irrumpió en el evento gritando. —¡TODO ES UN FIASGO, ANA WILSON PROMUEVE EL ABUSO— los guardias iban de un lugar a otro, tratando de pararla, pero no era posible y todas las miradas estaban puestas en ella — ANNA WILSON, ARRUINA VIDAS, ES UNA BRUJA CORPORATIVA! La expresión de mi abuela era muy centrada, su cara apenas cambio de expresión, por mi parte estaba completamente impactada, no podía entender lo que estaba pasando, hasta donde tenía conocimientos solo fabricábamos comestibles, ¿Cómo podíamos cometer abuso? ¿Cómo éramos brujos corporativos? Algo sin duda estaba mal con aquella muchacha. —ANA WILSON, ES UNA ENFERMA— Sus gritos comenzaron a levantar murmullos entre las personas, sin duda esto arruinaría cualquier buena publicidad que nos hicieran hasta ahora, uno de los guardias la tacleo con fuerza arrojándola al inclemente suelo, silenciándola temporalmente. —Acompaña aquella chica a la puerta, asegúrate de escuchar todo lo que quiera decir, yo me encargare de los invitados y la prensa — comento la abuela en mi oído alejándose. Sintiéndome confundida avance hasta el punto en que taclearon a la chica, seguía gritado incoherencias pero fue calmándose, y al parecer no solo yo pensé en acercarme, porque Andrew llego al mismo lugar casi al tiempo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD