—Bien, es hora de irme, almorzare con mi abuela, gracias chicas por su ayuda— les sonreí desde la puerta y me retire. Caminaba por los pasillos con una cierta seguridad, aunque sentía mucha ansiedad de saber que pasaría con los nombres que cargaba en mis manos, seguí el laberinto de paredes y pasillos hasta llegar a la puerta que más me interesaba atravesar, debería hablar con ella lo antes posible cuando obtuviera toda la información, no podía entregarle datos a medias. La puerta se encontraba entre abierta. —… ¿Puedes creer que mi hijo vendrá, Andrew? — la voz de ella sonaba muy emocionada, eso conmovió mi corazón — sabía que traerla era una excelente idea, Joelin es justo lo que necesita la empresa—sus palabras me sorprendieron, su tono cálido me lleno de satisfacción y al mismo tiem

