Todo paso de castaño a oscuro con sus palabras, porque nadie en su sano juicio aceptaría tal golpe con naturalidad. —¿Disculpe? —Ya me escucho, no creo que sea sordo, quiero ser compensando por el pésimo servicio que me ha prestado— sabía que los neoyorquinos tenían su carácter, pero esto era simplemente absurdo este hombre, no sabía con quienes se estaban metiendo, las cosas terminarían mal si seguía tratando de hacerse el digno, algunas personas sencillamente no entendían los limites de su condición. —¿Compensado? — el tono de Matthew se volvió aún más profundo, pero su mirada decía más que suficiente — ¿Señor…?— tenía razón ninguno había escuchado si quiera su nombre. —Heard. —¿Heard? Disculpe, pero su apellido no me suena conocido— eso hacia sido una puntada discreta para decirle

