—¿A dónde nos dirigimos? —pregunté, mientras caminábamos por la acera, debajo de los postes que parpadeaban una luz anaranjada. El viento soplaba, gélido, fuerte. Un búho ululaba, y una calma se presenciaba. —Pensé que te gustaría ir a la tumba de Tony.. —No. No estoy lista—negué, aferrándome al suelo. —Además, puede que si vamos ahí, nos encuentren. —Tu tranquila. ¿Ver la tumba de Tony? Es escalofriante. En mis cavilaciones; no quería hacerlo. No sabía cómo reaccionaría. Sin embargo, seguí a Marcus. Al llegar, mi cuerpo permaneció anonado, cuando divisé a Amy, frente a la tumba de Tony, su hermano. Coloco unas flores. Permaneció un fragmento más, con la mirada fi

