Los días transcurrían y Marcus no volvía. Solo quedaban dos días para descubrir la verdad, o el sujeto de las notas, nos terminaría asesinando. La exasperación era grande, pues sabíamos que Marcus era el único que sabía la verdad de la situación. Era el único que sabía la verdadera identidad del sujeto de las notas. Sin embargo, Marcus no parecía dar ninguna señal de vida. —¡Esto es absurdo!, ¡Tenemos que encontrarlo YA! — exclamé mientras caminaba de un lado a otro en la habitación. —Si tan solo supiéramos donde se encuentra.. —¿Alguna idea?— pregunte desesperada, incorporándome enseguida de Bill. —No, ninguna— dijo Bill dando un suspi

