Capítulo 29. Debo cuidarme. Ada. En la mañana siguiente desperté algo adolorida, pero jamás pensé que me gustaría tanto estar con él, lo amo con todo mi corazón y con todas mis fuerzas, a pesar del poco tiempo de convivencia, siento que nunca más podría amar a otro hombre. Me levanté cerca de las cinco de la mañana, el seguía dormido, pero quise ir a mi habitación, mi madre llegaría temprano, luego de darme una ducha con agua tibia, preparé el desayuno, pues acostumbro desayunar temprano. —Buenos días. —Le doy un abrazo y la ayudo a bajar sus pertenencias— —Debiste dormir más tiempo. —Responde entre bostezos, necesito hablarle con respecto a mi padre. —Disculpa que vaya directo al grano, pero… Hace ya unos meses papá no envía el dinero como lo hacía antes, tampoco se si sigue en Euro

