Alené.
Abrí mis ojos de golpe ante el grito que pegó mi madre desde el primer piso, la casa era enorme, pero podías escuchar todo lo que pasaba en ella a través de las paredes.
─Mamá ¿Paso algo? ─pregunté reincorporándome en la cama, miré a la ventana y podía ver que ya estaba el sol presente, tomé mi teléfono y vi la hora.
10:40 a.m.
Mi madre entró a mi habitación con el teléfono en su oído y una sonrisa en su rostro junto a unas pequeñas lágrimas.
Terminó la llamada y tomó lugar a mi lado en la cama, soltó un suspiro y mostró una sonrisa.
─Atraparon a Max en el aeropuerto.
Mi corazón por un minuto dejó de latir y luego siguió bombardeando.
─¿Qué? Pero... pero ¿Cómo?
─Al parecer se tiñó el cabello e iba hacía Brasil, pero uno de los oficiales amigos de tu padre dió con él y lo esposaron, pero cariño hay un problema.
─¿Problema? ¿Qué problema? No creo que...
─Tienes que volver a verlo, ahora más que nunca tenemos que estar unidos, tienes que declarar en su contra, tu padre, tu hermano y yo te ayudaremos, no te dejaremos sola en esto, haremos que ese infeliz se pudra en la cárcel por todo el daño que ha causado.
De mis ojos descendieron unas cuantas lágrimas, pasé el dorso de mi mano por mis ojos.
─Oye cariño... ¿Porque lloras? ─preguntó mi madre.
─De felicidad, por fin siento paz, por fin siento que ya dejaré de despertar a media noche con miedo de que se aparezca en mi habitación.
Mi madre rodeó sus brazos en mi cuerpo y me reconfortó un poco con su abrazo.
─Todo saldrá bien cariño, nos mantendrán al tanto, tú padre hará lo posible para que sea cuanto antes, ya llame a Kolton y llegará mañana.
Asentí y terminé por quitar algunas lágrimas.
─¿Tengo que contar todo? ¿Antes... del accidente?
─Todo, desde que se conocieron hasta que terminaron y regreso a joderte la vida.
[*]
Mamá me ayudó como todos los días a ir hasta el baño para así ducharme y ya por mi propia cuenta a vestirme, me ayudo a bajar hasta la mesa del comedor para desayunar y tratar de olvidar un poco la noticia que me estaba matando del nerviosismo.
─Aquí tienes, pancakes con tocino tu desayuno favorito y una taza de capuchino ─dijo colocando el desayuno frente a mí.
Le di un bocado al pancakes y abrí el libro para seguir con mi lectura, mi madre tomó lugar frente a mí y miro en dirección al libro y luego a mí.
─¿Qué? ─pregunté con la boca llena.
─¿Sigues leyendo ese libro?
─Me gusta leer las cosas que pasaban por la cabeza de Tanner cuando estábamos juntos y me gusta leer lo feliz que era.
─Eso no te ayuda cariño, si tanto lo extrañas porque no lo llamas y hablas con él.
─Su madre y su hermanito murieron, él está en Londres y tiene cosas por las cuales preocuparse, yo... yo sería un estorbo para él y no quiero que dejé a su familia o incluso su carrera por mí.
─Alené toda la vida no vas a tener ese yeso en la pierna.
─Toda la vida no, pero ahora sí y él tiene cosas por las cuales preocuparse, sería muy egoísta de mi parte mantenerlo atado a mí cuando acaba de enterarse de noticias desgarradoras.
Mi madre soltó un suspiro y asintió.
─Sé que tú y ese chico están destinados a estar juntos.
─¿Como sabes eso mamá? Ni siquiera lo conoces.
─Porque en tus ojos puedo ver que te está matando por dentro al no estar cerca de él, además Kolton me contó que es un buen chico, un poco imbécil, pero buen chico.
Sonreí ante ese comentario, claramente era digno de Kolton Meier.
─No es imbécil, él solo ha tenido un pasado muy malo y no sabe afrontar sus problemas solo, el manifestó mucha independencia emocional hacia su ex novia porque ella lo ayudó a salir de las drogas, supongo que eso los volvió loco a los dos.
─Así es, él se volvió independiente de ella porque no se sentía solo en ese mundo en el cual se encontraba y ella se obsesionó con su buen trato, ambos están dañados en distintas circunstancias y yo te aconsejaría que, si regresas con él, lo lleves a terapia él la necesita ─soltó mi madre.
─Supongo que es cierto el dicho; Caras vemos, corazones no sabemos.
─¿Porque lo dices? ─preguntó.
─Porque si vez a Tanner puedes pensar que es un chico rudo, un chico con la suficiente valentía para afrontar sus problemas y quizás podrías pensar que él no tiene problemas, pero ─me aclaré la garganta para evitar llorar ─Tanner ha pasado por mucho mamá y la prueba está en este libro, quizás con solo leer el nombre Pequeña Atracción puedes imaginar que es un amor enfermizo, tóxico o lo típico, pero no es así, no es así mamá.
No pude evitar soltar a llorar. Mi madre me atrajo a ella y las lágrimas caían con más abundancia.
─Tanner es un chico que no merece nada por lo que ha pasado y por lo que está pasando, su historia es muy triste y solo quisiera que el logrará encontrar una luz para dejar todo ese dolor y sufrimiento que lo atormenta.
─Esa luz eras tú Alené y dejaste a ese chico sólo con infinidades de preguntas y respuestas en él, con dolor en su corazón y tú causaste más dolor en él.
Levante mi cabeza y miro a sus ojos verdes iguales a los míos.
─¿Que tengo que hacer? ─pregunté.
─¿Lo amas?
─Mentiría si dijera que no.
─Entonces toma tu teléfono y llámale habla con él, arreglen las cosas y espera a que termines tu recuperación y viaja a Londres.
─Todo suena tan fácil mamá, pero lo conozco el estará en modo destrucción y va a dejarme peor de cómo me dejo la primera vez en ese estacionamiento.
─La comunicación siempre ayuda, quizás si dejaran de pelear y decir cualquier estúpides que pase por su cabeza pueden arreglarlo.
Solté un suspiro y cerré el libro.
─Lo llamaré mañana, voy a pensar bien las cosas.
─Te apoyaré con cualquiera decisión que tomes ─dijo antes de darme un beso en la frente.
─Te amo mamá.
─Yo también cariño, pero tienes ese jodido carácter de tu padre y a veces creo odiarte.
Solté una carcajada y ella lo hizo de igual manera antes de apretarme en sus brazos.