Tres días después New York Victoria Desde el inicio sentía que había cosas que no estaban del todo claras. Aun así, me negaba a ver lo evidente. Quizás era comodidad, quizás hambre de poder, quizá resentimiento… o simplemente esa sensación intoxicante de que, por fin, respiraba sin Edward a mi lado. Aprieto la mandíbula al pensarlo. Pero, pieza por pieza, todo comenzaba a encajar. Esa negociación repentina para adquirir las deudas de Henry. Luego la explosión del yate en Mónaco. La llamada anónima. Y finalmente la investigación de Nicholas. Cada recuerdo se acomoda como una ficha incómoda. Todo me llevaba a una única respuesta: estos dos sinvergüenzas habían montado una fachada… por un propósito que debía descubrir. La cara pálida de Henry lo confirmaba. Sus facciones, normalmente seg

