Capítulo 21: ¿Por qué me haces sufrir? A lo lejos oigo su jadeo pesado y sus gemidos mientras se establece sobre la cama y se inclina para besar mi mejilla. Cuando tira de la toalla, alejándola de mi boca y nariz, jadeo en busca de aire. Mis pulmones se expanden rápidamente y toso. —¿Tuviste un buen viaje? —pregunta. Me ahogo con mi propia respiración. Con el ceño fruncido le digo: —Pud… te… —Es la única palabra que me las arreglo para escupir antes de dejar caer mi cabeza sobre la almohada, pero es importante y tenía que sacarla. Él sonríe. Él nos torturó y nos complació a ambos. Estoy confundida por todo esto. Confundida por la reacción de mi cuerpo a su despiadado asalto. Estoy consumada. Estoy adolorida por todas partes, y eso me da alivio. Mi culo late y mis pezones pulsan con

