Capítulo 13: No le hagas daño. Él mueve sus caderas, mostrándome el bulto en sus pantalones. Trato de voltear la cabeza, pero me agarra la barbilla y me obliga a mirarlo. —No vas a darle la espalda. Él se inclina y presiona sus labios húmedos sobre los míos. No me resisto. No tengo energía y sé que es inútil. Estoy a sus órdenes, y lo único que puedo hacer es hacer lo que dice y lo peor es que me gusta, como si mi cuerpo lo reconociera, pero mi mente no. Si le dejo pensar que me tiene bajo su pulgar, será más suave conmigo, y tal vez conseguiré una oportunidad de escapar entonces. Ganar su confianza antes de traicionarla. Pero para hacer eso, tengo que darle lo que quiere, y lo que quiere soy yo. Así que le doy mis labios y dejo que me bese. Al principio me da miedo, repulsión, p

