Clara volvía de el baño envuelta en una toalla. La esperaba completamente desnudo y acostado sobre la cama que hace un momento había sido bastante parecida a el escenario de una masacre. Llamé al aseo e hicieron un cambio de sábanas para que la sangre de su himen no fuese el hecho que la hiciera tener un colapso mental debido a la vergüenza. Él la conocía poco y lo poco que eso era le hacía predecir varias de sus conductas, aunque Clara fuese a sus ojos una caja de sorpresas. -¿Qué haces con eso?- dije señalando su toalla, ella frunció el ceño- Al parecer no entendiste. Te quiero totalmente desnuda en mi presencia, Clara. Sus nudillos se crisparon sobre la mullida tela. -Pe-pero… Lo estoy- suspiré sin responder. Ella sabía de qué hablaba y no pasaron más de un par de segundos para que

