- CLARA- Desperté con la cara hinchada y la nariz congestionada. La noche fue pésima para mí y en mi aspecto era obvio. Ignoré la estúpida regla de Kiral. Me puse una bata sobre el cuerpo ocultando mi desnudez. Para mi sorpresa, no se había ido como supuse y entró una media hora después con una bandeja de alimentos en las manos y el aspecto de un hombre derrotado. -Buenos días- miró mi cuerpo pero no dijo nada- Te traje comida. -Gracias murmuré y me acerqué a la mesa de la diminuta sala en la habitación. -Clara yo…- se sentó a mi lado y lo ignoré tomando una taza con frutas picadas de una manera muy particular- Tengo una sorpresa para ti, un regalo. Lo miré. -¿Esto siempre será así? ¿Tú me harás sentir mal una noche y al otro día me premiarás como a un cachorro?- él parpadeó y para

