Volvimos a la gran casa y a leguas se notaba el nerviosismo en Clara. Nos habíamos acercado bastante por estos tres días a solas y aunque ella no se había quejado, sabía que sin duda sus expectativas al volver y compartir con mi madre y mi familia no eran las mejores. Quizás sí soy bruto, tosco, tonto y cerrado, pero si algo sé reconocer es cuando una mujer está molesta. -Hey- dije mientras se bajaba de la camioneta, tenía la puerta abierta para ella y cuando estuvo delante de mí envolví su cintura con la mano - ¿ Estás bien ? Ella asintió. Tomé su barbilla entre mi índice y pulgar como se me había hecho costumbre. Alzó la vista a mis ojos. Me gustaba mirarla de ese modo, podía reconocer muchas cosas en esos orbes suyos que eran una clara lucha entre los colores café y verde olivo. - N

