-KIRAL- Empecé a comportarme como un cojonudo energúmeno y lo admito sin miedo. Sentía un terror que se acrecentaba con el paso de los minutos. Ni el guardaespaldas ni yo dábamos con Clara y no podía dejar de recordar cómo murió mi padre en ese país. Una idea cruzó mi mente y con paso seguro avancé hacia el escenario, o más bien a sus alrededores. Las serpientes se desplazaban en su ambiente y… ¡Bingo! Di con la mayor. Caminé hacia Sara que estaba sentada rodeada de mujeres totalmente operadas o falsas en más de un sentido. -¡Baby!- me saludó con una ruidosa bienvenida y sin el mismo humor la tomé por el antebrazo sin importar el dolor que reflejaba en su rostro- ¡Ah!- se quejó cuan do estuvo de pie. -¿Dónde está?- le pregunté directamente. -¿Qué?¿De qué hablas, Kiral?- me preguntó

