Capítulo 9 —Tienes un aspecto fatal, Cal —me dice Janis con ojos preocupados. —Me siento fatal —murmuro mientras tomo la pila de mensajes que me entrega. Acababa de entrar en su oficina con más de dos horas de retraso en el trabajo. No es que tenga un horario fijo, ya que soy el dueño del bufete, pero suelo llegar al trabajo antes que nadie. Cuando llego tarde, suele ser motivo de preocupación. Sé que mis ojos están inyectados en sangre. Probablemente pueda oler el vodka que aún rezuma por los poros, a pesar de que esta mañana he estado de pie en la ducha durante casi cuarenta y cinco minutos intentando despertarme. Y todo eso es porque anoche me emborraché hasta mas no poder. Es lo que hacen los chicos, aparentemente, cuando rompen el corazón de una mujer. Y eso es lo que aparenteme

