Capítulo 11 —La señorita Carrington está aquí para verte —dice mi secretaria a través del intercomunicador. Siete pequeñas palabras y mis manos empiezan a sudar. —Hazla pasar —le digo a Janis mientras me las limpio en los pantalones. Contrólate, Cal. Eres un maldito profesional. Pasan treinta largos segundos mientras espero a que se abra la puerta de mi oficina y Janis acompañe a mi nuevo cliente. Me pongo en guardia, deseando, más allá de toda esperanza, que mi expresión facial o corporal no traicionen mis sentimientos, porque la perspectiva de volver a ver a Macy me tiene en vilo. En mi fantasía de fantasías, ella espera a que Janis se vaya, cierra la puerta tras ella y se acerca a mí. Se sube a mi regazo y me susurra al oído queriendo que la coja. Pero esto no es una fantasía. Est

