Max se despidió de su familia el domingo en la mañana. Era tiempo de viajar hasta Colombia. La historia se repetía: maletas, vuelo, renta de automóvil, llegada al lugar que Marcela escogió y luego a instalarse. La diferencia era que esta vez disfrutaron de cada momento de forma distinta porque su vínculo se fortalecía. Convenció a Antonella de que se despidieran desde su casa y se dio cuenta de que no la extrañaría tanto como ella a él. Desde que empezó a trabajar como actriz notó que, aunque sutiles, tenía pequeños momentos donde la soberbia le afloraba. Aquella dulce joven poco a poco le iba desagradando. Su corazón todavía vibraba al verla, pero ya no con la misma intensidad. Llegaron agotados al piso que su jefa rentó en Bogotá. Era muy similar a su departamento en México en cuanto a

