Narra Kyril.
Espere la semana entera por ella, tenia el plan perfecto para traerla a mí, me hice pasar por un cliente para poder solicitar los servicios de Daniela cómo modelo, dije que era de esa prestigios compañía que hace productos de belleza.
Soy socio así que no importa, cuando llegó el pedido a mis manos los firme, pronto la iba tener con migo, su móvil no paro de sonar hasta que murió.
Cuando se llegó el día de mandar por ella escogí uno de mis guerreros de mayor confianza, le prohibí cruzar palabra alguna con ella, no quería que ni la mirara, su piel exótica atrae muchas miradas, no quiero que nadie la mire tal vez estoy obsesionado con ella pero es lo que hay, ella es solo mía.
Ya en la tarde Nico me avisó que venían llegando, moría de la impaciencia, y Zeev no ayudaba en nada, él también estaba loco por su llegada, salí del despacho tome una ducha para bajar mis revoluciones, quería verla ya, al empezar bajar las gradas sentí su olor, camine con ansias de besar sus labios y despertar con ella.
Al verla discutir con Nico camine hacia ellos, ella choco con mi cuerpo, sentirla cerca de mí fue como si haya vuelto a la vida, no pude esperar más la estampe contra la pared y la besé, tocar su lengua con la mía fue como si haya vuelto despertar mis sentidos, su gemido me puso mucho peor, la extrañe y no me gusta esa sensación.
Sentir la humedad de su boca me hizo querer más de ella. ~No vuelvas a dejarme, eres mía~. Le dije, me miro. —Eres solo mía Daniela de nadie mas—. La bese de forma voraz quiero todo de ella, quiero su cuerpo y lo obtendré ya mismo, la tome en brazos y la lleve a mi despacho, es el primer lugar de esta casa que quiero estrenar con ella, pienso hacerla mía en cualquier lugar de esta casa.
—A donde me llevas—. Dice jadeando, eso solo hizo que el bulto de mi pantalón creciera más.
—Te llevaré hasta el fin del mundo mi preciosa joya—. Entre al despacho.
Fui hasta el sofá que quiero estrenar con ella, la acosté en el y bese su cuerpo.
—¡Aah Kyril!—. Gruño al escucharla.
Rompí su blusa dejándola en sujetador, la mire su bronceado sigue igual, baje y me adueñe de su cuello la bese, baje hasta sus dos hermosos senos, todo de ella me parece hermoso y eso está mal a mi parecer, no debo depender de ella eso lo tengo muy claro.
Pero eso no quiere decir que no quiera nada de ella, es más como dije quiero todo de ella y lo voy a obtener a como de lugar, si es posible la mantendré encerrada para que no se vaya.
Rasgue su sujetados de encaje blanco que hacían un lindo contraste con su hermosa piel, sus gemidos resonaron por la habitación, al meter uno de sus senos en mi boca.
—Por dios señor Hegel, que está haciendo esto es un sueño—.
—Si lo fuera no sintieras esto—. Apreté su pezón erecto con mis dedos.
—Aah—. Gimió.
—No es un sueño mi dulce Daniela, esto es real—. Succione su seno hasta casi atragantar me con el. —Te voy hacer mía ya no puedo esperar más—. Quite mi ropa, tirándola por todos lados, quite su pantalón. —¿Quieres ser mía Daniela?—. Le pregunté.
—Yo, quiero ser tuya Kyril—. Me besó.
Metí mi mano entre su cuerpo y el mío, baje hasta tu entrepierna, llegue hasta su ropa interior y me cole dentro, su humedad me hizo gruñir.
—Estas preparada para mí—. Rasgue su braga.
Sentí como su piel tembló, acaricie su centro y hundí mi dedo lentamente, un gemido se le escapó, sentí sus uñas en mi antebrazo, moví mi dedo de dentro a fuera su piel temblaba más. —No tengas miedo mi Dany, tanto tu como yo queremos esto—. La besé, mi lengua arraso con la suya, me quite el boxer, tome mi m*****o y lo lleve a su centro así hundiendo me dentro de ella de una sola estocada, un fuerte gemido resonó en la habitación, la bese.
Sentí como sus uñas se incrustaron en mi piel, esta tan apretada, eso me lleva a preguntarme con cuantos hombres a estado, —eso no importa Kyril ella es mía ahora y nadie tocará su piel después de mi, yo me aseguraré que así sea—. Me regañé.
Empecé a moverme de manera necesitada, la necesito a ella es cierto, tome sus piernas y la lleve al escritorio, tire todo y la recosté en el, mis movimientos iban y venían, sus gemidos, jadeos y mis gruñidos era lo único que se escuchaba.
Tome sus caderas y me hundí con más fuerza. —Eres solo mía Daniela, desde hoy me perteneces solo a mi—. Dije junto a Zeev. —Lo entendiste Daniela—. Ella me miro, sus ojos estaban dilatados. —Eres mía—. Me enterré con brusquedad. —Dilo—.
—Solo te pertenezco a ti Kyril—. Se tapo la boca.
—Así me gusta—. Aumente la velocidad de mis movimientos, ella se levantó apoyada de mis brazos, me beso.
Eso hizo que la sintiera más apretada, hecho su cabeza para atrás, su hermosa cabellera tapaba su rostro lo aparte y la mire embelesado. —Es mi diosa—. Sonreí, sacudí mi cabeza pero que rayos sucede conmigo.
Sus paredes cada vez más me estrangulaba, estábamos a punto de alcanzar la cima, me incline un poco, tome uno de sus senos y lo metí en la boca, rose su pezón erecto con la punta de mi lengua, sacándole un gemido, la agarre con fuerza y me moví más rápido sentí como su orgasmos y el mío se mezclaban.
Solté su seno pero no mi agarre en su cintura, la atraje hacía mí, recostó su cabeza en mi pecho, depósito un beso en él.
La lleve en brazos al baño, tomamos una ducha. —Quiero más de ti mi Dany—. La bese.
La coloque de espalda y volví a penetrarla, haciéndola una vez mas mía, porque es solo mía, y espero le quede muy claro, que desde hoy es solo mía.
Luego de ducharnos salimos envueltos en una toalla, ella miro su ropa la recogió, desde que salimos del baño no me ha mirado, la mire con una sonrisa. —Lo siento prometo reponerte la—. Asintió, tome mi camisa y se la di, ella la tomo nerviosa y se la colocó, me coloque el boxer y el pantalón. —Vamos te llevo a tu habitación—. De la que no pienso salir.
Abrí la puerta, camine junto a ella tomándola de la cintura, subimos las gradas pasamos varias habitaciones hasta llegar a la suya que está al lado de la mía. —Ponte cómoda, si necesitas algo esa es mi habitación—. Asintió, salí de la habitación cerrando la puerta.
Fui a mi habitación y me cambié, baje y fui al despacho, rememoró todo lo que había pasado hace unos minutos o talvez una hora…
Horas después fui a la habitación a decirle que ya íbamos a cenar, alce la mano para tocar la puerta, la escuché hablar.
—Que me sucede como voy a tener sexo con mi jefe, Dany eres de lo peor prometo no hacer esto más por más atrayente que parezca no caeré en la tentación, después de hacer el trabajo me iré y haré todo lo posible para no verlo—. La escuchaba decir. —Como vas a caer así tan bajo, debería lanzarme desde un acantilado, o golpear mi cabeza con alguna roca, seguramente así hace con todas las modelos o cualquier otra mujer que trae aquí—. Jamás he traído alguna mujer que no sea de mi familia aquí. —En que piensas Dany donde quedó tu fuerza de voluntad ¡he!—. La escuché suspirar.
Toque la puerta, escuché sus pasos. —Si.. ¡Oh!, Disculpe señor Hegel desea algo—.
—Si vamos a cenar—. Le hablé de manera fría, su ceño se frunció.
Así quiere que la trate pues así será. —Si lo sigo no quiero perderme—. Asentí.
Caminamos al comedor la comida ya estaba servida, nos sentamos, tome mis utensilios y empecé a comer, la mire, ella miraba cada uno de mis movimientos. —No vas a comer—. Metí un pedazo de pollo en mi boca.
—Si—. Sacudió su cabeza. —Puedo preguntarle algo—.
—Si dime—. La mire por unos leves segundos.
—Si usted no es él que me solicito como modelo quien lo hizo—. Coloque mi tenedor y cuchillo en el plato y la miré a los ojos.
—Quieres saber quién es—.
—Si es que me parece muy extraño que me trajeran a su casa, por que supongo esta es su casa—.
—Si es mi casa—. Volví a tomar mi tenedor. —Descuida mañana sabrás para quien vas a trabajar—. Sonrió.
—Por que le mientes Kyril—.
—Por que no voy a permitir que se marche esta noche—.
—Ella sería capaz de dejar nos después de lo que pasó debí marcarla y reclamarla como mía luna—.
—Te dije que no la vamos a reclamar, va ser nuestra si pero no la reclamaremos—.
—¿Por que es humana?—.
—No me importa lo que sea, ella tardo mucho en nacer—.
—No puedes culparla—.
—Lo se pero no puedo Zeev todos esos sentimientos están dormidos por su culpa, de a mala siento empatía y compasión—. Cerré el link con Zeev.
Narra Daniela.
Quiero pegarme un tiro como voy a caer de esa manera ante semejante hombre, me deje llevar por el deseo, y me entregué a él, no es que sea el primer hombre de mi vida pero por Dios así no, no dejo de reprocharme el haber dejado llevarme por el deseo carnal, por que no es más que eso un deseo carnal, me odio por haberme metido con mi jefe, en que demonios estaba pensando.
Al terminar la cena me retiré lejos de su presencia, no se por que me trajeron a su casa, por que no me dejaron en una de esas cabañas, era mucho mejor creo, espero terminar con esto ya si es posible mañana mismo.
Suspiro y me meto a la cama me giro hacia la ventana, desde que veía esa sombra en la ventana no dejo de mirar por ella, aunque mi hermano diga que eso solo era producto de mi imaginación yo se que fueron reales, no he vuelto verlo pero no dejo de sentir ese temor de que esa persona o lo que fuese sigue ahí acechando, no fue que me hizo daño pero me aterrorizaba cada vez que veía su sombra en mi ventana.
Cierro mis ojos, cuando ya me estoy quedando dormida siento como la cama se hunde, me sobresaltó, unos brazos rodean mi cintura me lleva más hacia él pegándome a su cuerpo, siento su nariz en mi cuello, su agarre se hace más fuerte, esos brazos se perfectamente a quien pertenecen, pero la pregunta es ¿que hace él aquí?.
—Eres mía Dany me perteneces—. Este tipo esta loco.
—¿Como podría pertenecerle señor Hegel?—. Me giro para mirarlo. —No soy un objeto para pertenecerle—.
—No eres un objeto pero me perteneces desde antes que existieras—. Iba responderle pero sus labios tomaron los míos.
Se colocó sobre mi cuerpo, mis manos recorrieron su espalda desnuda, un gemido se me escapó cuando el mordió y pellizco mis pezones por encima de la seda de mi pijama.
—No de nuevo Dany no caigas—. Me dije, pero ni yo estaba dispuesta a escucharme, su cuerpo era la seducción en persona o yo estoy muy.. no se como describirme, seguí su beso, me deje vencer por el deseo, y me entregué a él, no quiero hacerlo con nadie más que no sea él, ahora si creo que le pertenezco.
No se cuantas veces me entregue a él, en cada encuentro mencionaba su nombre, ya no era señor Hegel, ahora es Kyril, este hombre es mi perdición lo sé y no me importa solo espero no equivocarme…
Aquí otro capítulo espero les guste como se está desarrollando la historia, gracias por la aceptación, un beso enorme, los leo.