Kyril. La máquina aún da ese sonido donde solo se ve una línea recta en la pantalla, me pego al vidrio Zeev gime de dolor. Una de las enfermeras sigue apretando el compresor para llevar aire a sus pulmones. Jaime vuelve a darle otra descarga y la máquina vuelve a poner esas líneas en v pero es bajo, siento un alivio en mi pecho. Se que es mi culpa soy él único culpable de su sufrimiento pero he sufrido por ella también. Me giro para salir de la sala Bastián me mira con reproche más no me importa. —Huyes como todo un cobarde, ya déjala en paz Kyril si no la amas déjala—. —No se la voy dejar a ese maldito chupa sangre ella es mía y solo mía—. —¿A quien quieres convencer con esas palabras a ti o a mi?—. No digo nada y salgo. Camino por los pasillos como alma en pena, ella es mía y de

