Salimos de la recepción camino al hotel donde Ethan había reservado una suite matrimonial. No me fue difícil entrar ya que las puertas eran bastante grandes y el vestido logró caber. -no puedo creer que oficialmente eres mi esposa- susurra Ethan mientras muerde el lóbulo se mi oreja. -yo tampoco me lo creó- le iba a besar pero las puertas de ascensor se abren dándonos paso al último piso del gran edificio, nuestra suite. Todo está completamente oscuro así que no puedo ver nada, Ethan toma mi mano y me guía. -quédate un momento aquí- asiento aunque sé que no me puede ver Escuchó como se va alejando hasta ya no escuchar sus pasos. Y si se arrepintió de casarse y huyo por la ventana? -aquí estoy no eh huido- suelto una carcajada por mis ocurrencias La luz de un pasillo se enciende, d

