4. Presentimiento

2420 Words
10 años después [Luke] Entramos a toda prisa a la habitación, no quiero que nadie me vea en los pasillos, no a mí, el dueño de los mejores hoteles de la ciudad, entrando a un hotelucho de carretera, dejo caer a Maxine a la cama, sonrío de lado al verla, hermosa, con una figura preciosa, ojos verdes y cabellera castaña, me quito el saco, la camisa y desabrocho un poco mis pantalones, veo cómo ella se relame los labios, mirándome de forma intensa, sonrío al ver cómo se quita las mangas del vestido, j***r, es muy linda ¿cómo no me di cuenta antes? Llego hasta ella y la beso en los labios de forma intensa, pasional, Maxine es mi…. No somos nada serio en realidad, ella trabaja para mi en la administración de mis hoteles, fuimos a un bar a celebrar la apertura de un hotel nuevo en la ciudad y bueno, terminamos aquí… Mis manos recorren su cuerpo, sus gemidos y jadeos aturden mi cabeza, me dejo llevar por sus caricias, la volteo para que quede de boca abajo en la cama, termino de desabrochar mi pantalón, me coloco un preservativo y antes de embestirla me doy cuenta de algo… Es extraño, un escalofrío recorre mi espalda al darme cuenta de… no… es imposible, la base de la cama donde tengo recostada a Maxine alcanza mis pantorrillas a tal grado que no es necesario que me alce mucho, dirijo mi vista a la cabecera, de ahí salen unos aritos metálicos, sé para lo que son… esto…. Esta es la cama que le compartí a… no, sería imposible… mierda. —¿pasa algo? ¿ya no quieres...? — la voz de Maxine me distrae de mis pensamientos, niego —¿Qué día es hoy? — pregunto un tanto confundido y con la respiración agitada —¿jueves? — dice ella con simpleza, ruedo los ojos y comienzo a vestirme de nuevo, ella frunce el ceño —¿entonces ya no… haremos esto? — pregunta, niego —no, discúlpame, vístete y vete, nos vemos mañana en la oficina— le digo para después entregarle dinero, suelta una risa de ofensa, la palma de su mano se estrella contra mi mejilla, lo merezco —eres un estúpido Luke, renuncio— dice ella molesta, le pido una vez más que salga de la habitación, en realidad no me molesta que renuncie, puedo conseguir a alguien más, cierra la puerta haciendo un ruido horrible y cuando estoy solo me dejo caer sobre la cama Diez años, han pasado diez años desde que todo comenzó o… terminó, diez años desde que perdí a la única chica que me hacía el cuerpo vibrar, que me enloquecía con solo verla, diez años desde que mi hermanastro perdió a su mejor amigo, diez años desde que fue acusado por posesión de drogas y estuvo en prisión los siguientes dos, al día siguiente de la noticia de la muerte de los hermanos Evans mi hermano Charlie recibió la notificación del abogado, el señor Evans lo había denunciado por posesión de drogas, las mismas que llevaron a la muerte a Adam, nosotros no pudimos contra demandar porque no tenía caso, Adam había muerto y no había otro testigo, los testimonios de Ashton, Robert y Aaron no sirvieron de nada y Charlie tuvo que pasar dos años en prisión hasta que pudimos conseguir su libertad bajo fianza gracias a su buena conducta, estuve en depresión por mucho tiempo, me negaba a comer, me negaba a salir de casa, mi madre intentó ayudarme, pero todo me parecía demasiado triste, había perdido mi fuerza de voluntad. El señor Evans no volvió a aparecer por la ciudad, fue como si la tierra se lo hubiera tragado, las mueblerías M&A´s cerraron al publico y con el paso del tiempo se convirtieron en cadenas de supermercados o locales comerciales, poco a poco pareciera que la ciudad se había olvidado de ellos para siempre, mi madre y el padre de Charlie perdieron comunicación con él, no fuimos al funeral por obvias razones ni supimos donde estaban enterrados, no tuve un lugar a donde ir a llorarle ni llevarle flores, pero si quería hablar con ella, solamente salía a mi patio, me recostaba a ver la luna y las estrellas y le hablaba, le contaba sobre mi y sobre mi vida, le mandé cientos de correos electrónicos que siempre eran rechazados, aunque eso fue los primeros años, luego, poco a poco fui dejándolo de hacer, me convencí a mi mismo de que ella no volvería, mi madre estuvo conmigo todo el tiempo y me ayudó a mejorar… Terminé la carrera de administración, con la ayuda de Frank el papá de Charlie y con la ayuda de mamá, abrí un pequeño Airbnb, luego un hostal, luego una pensión y poco a poco fui subiendo de nivel, ahora, diez años después, tengo la cadena de hoteles más importante de la ciudad, claro que estoy orgulloso de mis logros, Charlie logró salir de prisión y comenzó sus estudios en la escuela de leyes, ahora es todo un abogado que ayuda a jóvenes que son acusados injustamente, igual que él… Hoy se cumplían diez años y yo estaba tan ocupado en mis asuntos que no había pensado en ella, mi corazón y mi cabeza estaban revolucionando al mil por ciento y ahora más con esto, esta estupidez que me impidió estar con Maxine, ¿la cama? Me pongo de pie para revisarla mejor, tiene unas patas cortas, el colchón está a una distancia adecuada para acomodar mejor las rodillas, en el respaldo de la cama hay arillos metálicos que sobresalen de ella, son para colocar cuerdas, todo es igual, todo es igual al diseño que tenía en mente hace tantos años… necesito encontrar al fabricante, si no pude hacerlas yo, puedo pedirlas para mi habitación en el hotel principal, que deleite poder tenerlas y llevar a alguien para aprobarlas, Maxine no era la indicada para esto, ella es demasiado linda e inocente, necesito algo más atrevido, algo más…. Salgo de la habitación, dirigiéndome inmediatamente a la oficina administrativa, necesito el contacto del lugar donde hicieron las camas para pedir las mías —buenas noches, señorita, disculpe, necesito preguntarle algo— le digo a la recepcionista, ella al reconocerme pasa saliva, su rostro es de preocupación —¿Dónde hicieron sus camas? Me han parecido geniales, necesito unas iguales para mi casa— le digo tratando de no sonar tan impaciente —lo siento, no puedo darle esa información, es… confidencial— dice bajando la mirada Ruedo los ojos, nunca me niegan nada, pero supongo que como soy el dueño de los hoteles Jackson, piensen que me robaré su producto, aunque yo estoy demasiado seguro de que la idea de la cama es mía —¿Qué pasa aquí? — una mujer sale de una pequeña puerta, debe ser la gerente porque no está vestida de la misma forma que la secretaria —buenas noches, soy…— me interrumpe —sé muy bien quien es usted, ha cerrado la mayoría de los hoteles cercanos para convertirlos en su propiedad, ya escuché lo que acaba de pedirle a mi trabajadora y lo siento, pero no podemos darle la información, debido al lugar en donde está el producto, el fabricante ha pedido quedar en el anonimato— dice ella sonriendo de lado, siento una punzada en el pecho, un coraje subiendo por mi garganta, tenso la mandíbula —oh, es una lástima, pero no se preocupen, encontraré la información, muchas gracias— le digo en forma amable, ellas sonríen de forma forzada salgo del lugar. Subí al auto de nuevo, con la cabeza en esa maldita cama y esa maldita mirada, Marianne había vuelto a mi mente y una profunda tristeza invadió mi cuerpo, tanto que por poco me estrello en plena carretera, decido bajar del auto y gritar, tal vez gritar me ayudaría a sacar el estrés y el dolor que su recuerdo me causaba, ya no tenía 21 años para andar llorando como adolescente, ya no soy débil, ya no soy como antes… De camino a mi casa mi teléfono comenzó a sonar, Charlie seguramente ha llegado con su novia y yo había prometido cenar en casa con ellos, al parecer la relación va enserio o eso quiero creer, quiero que mi hermanastro siente cabeza, que sea más responsable, pero parece que a él no le interesa nada de eso —hola— respondo desde el comando del teléfono —Luke, que bueno escucharte, cancelé la cena en casa, tuve una pelea con Channel y ahora estoy en un bar, intentando no morir alcoholizado— las palabras de Charlie me sorprenden, ellos se veían estables, aunque no ha dicho nada de terminar, no me sorprende que en unos días me diga que lo hizo —mándame tu ubicación, iré enseguida— le respondo negando con la cabeza y entrando de nuevo a las calles de la ciudad. Por fortuna, el bar no estaba tan lejos de mi ubicación, aunque está ubicado en una calle que casi no conozco, tiene buen lugar para estacionarse, al bajar del auto me di cuenta de que el bar estaba justo alado de un nuevo local comercial, la fachada principal la cubría una gran lona en color blanco en el que se leeía “próxima apertura” fruncí los labios y entré, era un lugar casi vacío, con luz tenue y música suave, Charlie estaba en la barra, sosteniendo lo que supongo es una cerveza, ruedo los ojos y me acerco —no deberías estar bebiendo, mañana tienes un caso importante— le digo quitándole la botella de la mano y alejándola de él —murió— dice cortante, frunzo el ceño, confundido con lo que me está diciendo —el chico, al que estaba defendiendo, murió de una sobredosis hace unas horas, dejó una carta en la que se declara culpable y dice no poder soportar el odio que le tendrá su madre cuando se entere de la verdad, las drogas eran de él y las consumió para no ir a prisión, se inyectó, tomó su auto y… — me arrebata la botella y bebe directamente Me quedo congelado con sus palabras —tuvo un accidente— asiente —un infarto, lo que provocó el accidente— dice casi al borde del llanto Sabía que esto era duro para él, era un caso parecido al de Adam y por eso había querido ayudar a ese chico y ahora había terminado igual que Adam, paso mis dedos por la frente, incrédulo de lo que me dice, es como si la fecha nos afectara a ambos —es gracioso, hace diez años murió Adam y justo hoy…. Justo hoy pasa lo mismo, hace diez años se murió ese estúpido y hoy me viene a pasar lo mismo, es como una maldición, los Evans son una maldita maldición— golpea la mesa con el puño, frunzo el ceño, es la segunda vez que escuchaba a Charlie hablar de esa manera sobre Adam y realmente me erizaba la piel Estuve acompañándolo a beber un poco más, realmente necesitaba quitar de mi mente a esa mujer, esa mujer que ya no existía más —es bellísima, vino ayer a revisar los últimos detalles del local, su sonrisa es… dios mío, si esa mujer fuera mía…— las palabras del bar tender me sacan de mis pensamientos, alzo una ceja para escuchar mejor su conversación, Charlie esta recostado sobre la barra y yo estoy a punto de perder la conciencia —hasta crees que te hará caso, mejor sigue trabajando y olvídate de ella— dice el otro hombre, el bar tender lo fulmina con la mirada —no la conoces, tiene una mirada… angelical un cuerpo de infarto, j***r, debe moverse bien en la cama— suelto una carcajada al escucharlo —yo solía salir con una chica igual, j***r, era la chica más hermosa y todos estaban locos por ella, pero yo… yo la amaba y ella a mí, o al menos eso quiero creer— suelto una lágrima, ya no tenía caso negarlo, la muerte de Marianne aun me afectaba —¿y donde está esa chica ahora? — me pregunta el bar tender, sonrío —murió, hace diez años, esta noche la eh recordado y ahora… no puedo dejar de pensar en ella— digo rindiéndome, el bar tender coloca la mano sobre mi hombro en señal de apoyo, me estira la botella y bebo de ella para terminar de perder la conciencia Desperté, en mi cama, en mi casa, no sabía exactamente donde estaba ni lo que había ocurrido anoche después de ir a ese bar con Charlie, me sentía cansado, con una extraña opresión en el pecho, como cuando algo malo va a suceder, decidí ignorarlo y ponerme de pie. Al entrar a la cocina vi a Charlie tomando una taza de café, con una bolsa de hielo en su cabeza —Channel me matará si me presento así a la oficina, no iré, mandaré la documentación por correo electrónico y me quedaré aquí, ¿tú que harás? — me dice con la voz baja, ninguno de los dos necesita ruido innecesario —necesito salir a buscar algo importante, anoche… ¿cómo llegamos a casa?— pregunto confundido, él niega Reviso mi celular, la app de Uber me manda una notificación de calificación de viaje, eso me explica que viajamos en Uber del bar a casa, lo que me tranquiliza un poco más, supongo que dejé mi auto en el bar, tendré que ir por él si quiero visitar las mueblerías cercanas para buscar esa maldita cama, Charlie enciende el televisor con volumen bajo, lo cual agradezco —anoche la estuve recordando Charlie— le digo bajando los hombros y recostándome en el sofá —estuve pensando en ella cuando no pude tener sexo con Maxine, estuve pensando en ella en el bar, estuve… —Luke…— me llama Charlie, pero mi mente no deja de pensar en esa noche, en esa noche donde la vi por ultima vez —Luke…— lo interrumpo —no, no déjame terminar— pero me vuelve a interrumpir, hartándome por completo —¿Qué mierda pasa Charlie?— pregunto, el me señala la televisión y mi corazón se quiere salir del cuerpo cuando veo lo que está sucediendo en las noticias “Reapertura de las sucursales de las mueblerías “M&A” El señor Evans había regresado….
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