POV OLIVIA El camino de regreso al restaurante es una maldita tortura. No dejo de pensar en ese estúpido beso, en cómo le respondí sin pensarlo, en cómo mi cuerpo reaccionó antes que mi cerebro. Y lo peor… en cómo Johanh dijo que fue un error. Un error. Debería alegrarme. Debería estar agradecida de que lo viera así y no intentara algo más. Pero la rabia me quema el pecho, y sé que él lo nota. —¿Qué? —pregunta con su tono burlón—. ¿Te quedó gustando, princesa? No respondo. Clavo la mirada en la ventana, viendo las calles pasar con rapidez. —¿Qué pasa? —insiste—. No me digas que ese fue tu primer beso… ¡Ay, qué ternura! —finge sorpresa, llevándose una mano al pecho—. No te preocupes, pasa más de lo que crees. Y sí, ya sé que soy una maldita revelación, pero por favor, no te emociones.

