Un país llamado Venezuela

1417 Words
Desperté al siguiente día a las ocho de la mañana. Escuchaba silencio. Me asomé por la ventanilla de la habitación y ví desierto, y de un lado se veía imponente aquel escudo protector que esperábamos toparnos. Me limpié la cara muy rápido y casi corrí a la sala de control, ahí estaban todos aglomerados, observando aquello. Tenía un color rojo profundo. Me acerqué a Sam y me dijo: _ Genera mucho miedo. En las clases donde se habla de él no lo explican tan poderoso. _ Solo teorías nos enseñaron de qué se esconde detrás, nunca nos dijeron la verdad, hoy vamos a descubrirla_ Dije. El profesor Toshiro se acercó a mí diciendo: _ Buenos días Robert. ¿Sabes por qué nadie ha entrado a la Zona Restringida? _ Por la radiactividad. _ Hay otra cosa, es por eso que estás aquí también. Hay un arma en esta nave que al dispararla hacia ese muro se abrirá una brecha que solo durará pocos segundos abierta, luego se cerrará. Pero también tiene unos códigos casi indescifrables que estamos seguros tu cerebro los resolverá. La nave dejó expuesta una especie de arma. La piloto ahí, se levantó y me invitó a sentarme en la silla.  Yo tomé asiento, en la pantalla aparecieron unos comandos un poco complicados que debido a mis estudios de software los entendía. Toqué botones aquí y allá, hasta que... El arma se accionó y disparó una ráfaga de neutrinos, lo que abrió la brecha por unos minutos, ahí la chica volvió a sentarse y siguieron el camino. Pasamos. Atrás quedó el mundo que conocí y adelante se abría el mundo desconocido. La brecha se cerró. Todos estábamos impresionados por la belleza que estábamos viendo, bosques verdes, selvas imponentes... Catarsis dijo: _ No hay rastro de radiación. El aire es respirable. Hemos perdido contacto con la estación de monitoreo en Brasil. Todas las comunicaciones con el mundo afuera son obsoletas. _ Bien chicos. Estamos solos en esto. Los que vayan a bajar, prepárense, busquemos un lugar para aterrizar más al norte_ Habló Makumbo. Yo me quedé observando esa belleza junto a varios curiosos, entre ellos Emma y Turrot, ella preguntó: _ ¿No vas a bajar? _ No. Observaré desde aquí. Creo que mi trabajo ya está hecho. _ Sigan ese río_ Ordenó Makumbo. Ya llevábamos media hora río arriba no habíamos visto vida animal. _ ¿Ven eso?_ Alertó Katamoto. Los que quedamos ahí nos acercamos al ventanal a ver aquello. Al fondo se levantaba una enorme caída de agua, mientras más nos acercabamos más magestuoso se veía. _ ¿Cuánto mide, Catarsis? _ Cinco kilómetros profesor. _ ¡Wow! Ni la torre Fragmento en Nueva York es tan alta_ Dijo una piloto. Comenzamos a acercarnos, pasaríamos sobre la meseta. Explico, eran montañas enormes como mesas, planas, sin una cima cónica. Al pasar sobre ellas nos dimos cuenta que la nave Colosus era insignificante ante aquellas monumentales obras de la naturaleza. Sam realizaba medidas con su tableta electrónica y dijo al profesor: _ Esa catarata no siempre fue así de ese tamaño. Cuando se cerró el escudo en el 2020, ella media casi un kilómetro. _ ¿Qué me quieres decir? ¿Ha crecido desde entonces?_ Preguntó Katamoto. _ Sí, creció casi cuatro kilómetros. _ Catarsis, ¿el agua es limpia? _ Sí profesor, no existe agua tan pura como esta. Estamos en una zona con muchas fuentes hídricas limpias, he escaneado aproximadamente trescientos ríos independiente solo en esta área. Pasamos sobre aquellos muros de rocas y unas especies de aves salieron espantadas al ver la nave. Eran sin plumas, con grandes alas, picos forrados de filosos dientes y una cola como la de un lagarto. _ Su envergadura es de cinco metros, por sus garras y dientes es carnívoro... Estoy comparando los datos y los asemeja mucho a los extintos cocodrilos, es como si hubieran evolucionado en aves_ Explicaba Sam haciendo cálculos en los computadores. _ ¿Evolucionaron de esa forma en cien años? Pensé que la evolución tardaba millones de años para ver sus efectos_ Dijo una doctora ahí. _ Si evolucionaron en aves es porque le huían a algo más peligrosos que ellos en los ríos. De eso se trata la evolución_ Opiné. Todos me vieron escépticos. El profesor Katamoto carraspeó la garganta y dijo: _ Sigamos. Esa fue una de las tantas criaturas que comenzamos a ver sobrevolando por los cielos, ninguna era conocida. El profesor Katamoto ordenó ir más al norte de dónde provenía la fuente que creaba el escudo protector. En nuestro recorrido por unas extensas sabanas vimos las primeras criaturas terrestres, corrían en manadas, eran como caballos pero más grandes, tenían ocho patas, nada de pelos, y líneas fluorescente en la cara y parte de su cuerpo, volamos suavemente sobre ellos. Todos en la cabina estaban emocionados, el profesor Katamoto disfrutaba poniéndole nombres a toda criatura que veía. Sam disfrutaba estudiandolas y catalogandolas. Vimos una gama desconocida de animales nunca antes vista ni en éste, ni en otro planeta. Fueron criaturas aisladas por casi cien años, expuestas a una radiación que las transformó en seres distintos. ¿Era eso posible? ¿Podrían seres ser expuestos a radiación por cien años y que muten o se transformen en organismos nuevos? Seguimos avanzando al norte y vimos como la belleza de esas sabanas se transformó en desolación. El paisaje hermoso se quedaba atrás, delante de nosotros se abrió un paisaje de miseria. Una ciudad destruida por una guerra del pasado. En la cima de una montaña se veía la torre que generaba ese escudo que protegía al país. Cada cierto tiempo la torre enviaba pulsaciones de una luz azul que se expandía por todo el país como ondas electromagnéticas que no dañaba a los seres vivos. Tal vez sea una forma de liberar presión. Yo estaba junto a Sam y Kioto, este le mostraba las imágenes de las nuevas criaturas al japonés, él estaba boca abierta. _ ¿Cómo es posible todo esto?_ Preguntó Kioto. _ No lo sabemos. _ A penas estamos llegando, hay mucho por descubrir y algo en este lugar debe darnos respuesta_ Dije. _ Yo creo que el profesor tenía razón en su teoría_ Intervino Sam. _ Él no ha hablado de monstruos. _ Tú y tus monstruos, Robert. La voz de Catarsis se escuchó por los parlantes. _ Doctor Samuel Hems. Ingeniero Robert Pierce, favor de presentarse en la sala de control. Partimos dejando a Kioto solo. Mis protectores casi no estaban conmigo ya que dentro de la nave no era necesaria tanta vigilancia, más bien, habían hablado con el capitán para que los dejara bajar en la expedición. De nuevo todos en la sala de control tenían la boca abierta pues, ante todos se abría una ciudad, con estructuras del año 2020. Edificaciones derrumbadas producto de la guerra que ahí de batalló. Aviones de guerra incrustadas en los edificios más altos, tanques y carros de batallas desparramados por las calles, toda artillería pesada bloqueando calles. Las grandes autopistas abarrotadas de vehículos de la época, uno detrás del otro. Todo estaba oxidado y viejo debido a los años y la exposición al sol las lluvias. La maleza también realizaba su trabajo al cubrir la cuidad con árboles enormes que sobrepasan edificios, arbustos y enredaderas reventaban las carreteras y rompían paredes y quitaban los techos de las casas y locales, ríos se veían aquí y allá. Animales corrían entre tanta vegetación, en su hábitat natural; cómo siempre, ningún animal se parecía a ninguno conocido por el ser humano. _ Hay que buscar un sitio para aterrizar, la fuente de poder del escudo se encuentra sobre aquella montaña_ Informó Katamoto. _ Ya escucharon chicas, busquemos un lugar para aterrizar. _ Señores... Bienvenidos a Venezuela_ Esas palabras las dijo con orgullo el Profesor Katamoto y prosiguió_ Por lo que deduzco esta es la capital; Caracas y el escudo protector está sobre el Warainarrepano, era un lugar muy visitado por turistas. _ Ahí, se ve un lugar ideal para aterrizar_ Dijo Makumbo. Uno de los hombres del CCN se acercó a Katamoto y lo felicitó, lo que dijo a continuación lo dijo solo para ellos: _ Tenía razón profesor Katamoto. Haremos una fortuna con este lugar. Otro se acerca y dice: _ ¿Se imagina los minerales que se esconden debajo de estos suelos? _ No puedo imaginarlos porque son demasiados. Solo vean esas criaturas, tendremos soluciones científicas inimaginables. La nave hizo un movimiento un poco brusco al aterrizar.
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