MÓNICA Cuando me vine la segunda vez, fue lo mejor de mi vida. No podía mentir sobre mi pasado; he estado con algunos hombres, pero Jackson... con solo su boca, fue mil veces mejor que cualquier otro. La sensación que me dejaba era indescriptible, como una melodía en mis labios. Además, había una atracción entre nosotros, una corriente eléctrica que recorría mi cuerpo cada vez que su mano me tocaba. Era un fuego que nunca había sentido antes. Estábamos en la cama, y él comenzó a subir hasta estar encima de mí. Lo miré a los ojos; eran negros, profundos y llenos de deseo. Pero en el momento en que estaba a punto de besarme, sin más preámbulo, se levantó de la cama. Lo vi pasarse una mano por el cabello, y cuando nuestras miradas se encontraron de nuevo, sus ojos habían recuperado su col

