Después de ese tortuoso viaje finalmente llegamos al idílico lugar, era temprano aún así que tuvimos tiempo de sobra para armar las tiendas. Brandon había traído una carpa gigantesca en la que podría albergar a dos familias para él, su hermana y Esmerald. Por mi parte traje una tienda de cuatro para mí y mis hijos en la que de hecho sobraba bastante espacio, mientras que mis padres trajeron una tienda individual en la que tendrían que dormir hechos un sándwich mal hecho. Nuestro campamento quedaba muy cerca del lago, el cuál se veía precioso en esta época del año: reflejando las montañas verde-azuladas, el bosque cuyas ramas a veces besaban el agua y el límpido cielo en esa cristalina superficie, era de mis lugares favoritos en todo el mundo. Lo único que no me gustaba era tener que est

