La noche del sábado, Ethan estaba a punto de enloquecer. Ese día era la fiesta de ascenso y premiación de un diario de gran demanda local, donde su servicio de cáterin debía lucirse para ganar publicidad gratuita. La furgoneta que había alquilado ya había salido con la mayor cantidad de los pedidos, solo faltaban unas cajas de red velvet cheesecake, el postre más famoso de su negocio y la estrella de aquella fiesta, pero su auto había elegido esa noche quejarse por la falta de mantenimiento impidiéndole que cumpliera su cometido. La gran cantidad de trabajo que había tenido ese día lo hizo olvidarse de pequeños detalles, como el hecho de mantener a tono su vehículo y el haber dejado su cuadernillo de recibos en su departamento. Se esforzó por olvidar la frustración que sentía para pen

