Sintiendo como la ira que crecía en su interior tomaba el control de ella, Bruna apenas notó que Aradia descendía por las enormes escaleras de la mansión sonriendo, esta no se resistió y avanzó hasta ella. La vergüenza de ser humillada frente a todo el club de golf no se quedaría sin recibir su castigo, por lo que enroscando su delgada mano en el brazo de Aradia, esta tiro de ella con fuerza, lo cual dolió. —¡Eres una perra Aradia! el teatro de niña buena jamas te lo creí y ahora me has demostrado, que no estaba equivocada, que eres igual o peor que yo Aradia con una pequeña sonrisa en sus labios, solo observó a su madrastra regocijada al ver que esta había perdido el control, y tirando de su brazo se apartó de ella. Hacia un par de años, que ya no le temía como antes, por lo que desea

