Narrador Aradia aparentemente había descansado bien la noche anterior, pero al detener el auto de los King frente a la mansión Mastronardi, su respiración se entrecorto... No por Elizabeth y Eddith quienes la amaban, sino por Tomas. Por ese hombre que durante años había sido ese paño de lagrimas que cuido de ella, el cual por mas que quisiera sacar de su cabeza, no podía Aradia le sonrió a la pequeña Agatha, quien sostenia su mano y notando las enormes puertas abrirse, salio corriendo al encuentro de Eli, la mejor amiga de su mamá y la hermana de Tomas. —¡Preciosa te extrañe! Eddith te esta esperando Exagerando un poco la ausencia de la niña, la chica se coloco en cuquillas frente a ella, y después de abrazarla, le señaló seguir —Un día más y le pido a Tomas que envíe al equipo S.W.

