Pov Alex Estaba decidida. No quería que Soren me siguiera, no después del espectáculo humillante que acababa de ocurrir. Había intentado caminar sola, apartándome con la poca dignidad que me quedaba. Sin embargo, el tamaño ridículo de mis patas no cooperaba. Mi andar era más un trote torpe que una caminata digna, pero no iba a detenerme. “¡Puedo hacerlo sola!” repetí en mi mente como un mantra, aunque Lyka seguía insistiendo en lo divertida que había sido toda la escena anterior. —Eres tan testaruda, Alex. Mira, ¡él solo quiere ayudarte! —su voz era una mezcla de risa y ternura que me hacía querer ignorarla más. Fue entonces cuando sentí una sombra enorme sobre mí, el aire cargado con esa presencia que ya conocía demasiado bien. Antes de poder protestar o siquiera intentar escapar, Sor

