Pov Alex El viento fresco que cruzaba el bosque nos acompañaba mientras nos acercábamos al territorio de Luz de Luna. Cada paso me acercaba un poco más a un lugar que podía llamar hogar, pero mi mente seguía ocupada en otra cosa: Soren. —¿Puedes dejar de coje... coquetear con el dolor? —lo corregí, tratando de sonar seria. Él tenía cortes y golpes por toda la batalla, y aunque se negaba a mostrarse afectado, yo podía ver cómo las heridas seguían abiertas. —Estoy bien, Alex —replicó con su voz baja, esa mezcla de calma y firmeza que siempre usaba cuando intentaba convencerme. —Claro, y tus heridas van a limpiarse solas mágicamente, ¿verdad? —bufé mientras lo miraba de reojo, mis ojos cayendo inevitablemente en su pecho, donde todavía había marcas de garras frescas. Algunas incluso había

