Pov Alex La habitación está en completo silencio. No hay risas burlonas ni comentarios inoportunos. Solo estoy yo, sentada en la cama, con la caja azul frente a mí. Amalet se ha ido. Parte de mí desearía que se hubiera quedado, que estuviera aquí para hacer algún comentario absurdo sobre la caja o, al menos, para hacerme compañía mientras enfrento esto. Pero después de que le dije que no le diría cómo rechazar a Roberto, se marchó, murmurando que lo descubriría por su cuenta. No intenté detenerla, pero parte de mi sabía que Amalet no quería rechazar a Roberto y algo me decía que ella no seria capaz de hacerlo. Gracias a eso ahora estoy sola enfrentándome a una caja que aunque no me puede hacer nada me asusta. Mis dedos recorren el borde de la caja con desgana, como si mi subconscien

