Pov onmiciente El aire estaba impregnado de la humedad del bosque mientras Soren avanzaba detrás de los rastreadores. El suelo blando crujía bajo sus botas, y las sombras de los árboles formaban patrones inquietantes bajo la luz de la luna. El rastro era fresco, pero no podían permitirse errores. Su responsabilidad era clara: encontrar a los lobeznos desaparecidos antes de que fuera demasiado tarde. Cuando llegaron a la cabaña, su estructura solitaria y antigua parecía tan inofensiva que casi no encajaba con las expectativas. Las paredes de madera estaban descoloridas, y el tejado tenía huecos donde la maleza comenzaba a invadir. Pero algo en el ambiente le puso los pelos de punta. —¿Seguros que el rastro lleva aquí? —preguntó con voz grave, mirando a los rastreadores. Uno de el

