Pov Alex Despertar esa mañana fue distinto a cualquier otro día. La luz del sol atravesaba las cortinas, iluminando suavemente la habitación, como si el mismo universo intentara brindarme una paz que no sentía desde hacía meses. Un calor reconfortante, familiar, me envolvía. Sentía un peso sobre mí, fuerte pero reconfortante, brazos que me mantenían cerca, rodeada por una sensación de seguridad que nunca había experimentado. Al principio, mi mente se encontraba adormecida y confundida, hasta que la realidad se asentó lentamente en mi conciencia. Soren. El sonrojo me invadió instantáneamente al recordar lo que había pasado la noche anterior. Después de la marca, me había quedado dormida y Soren me había abrazado. Había algo tranquilizador en su cercanía, algo que me permitió dejar de es

