Pov Soren El aire en la sala de reuniones es pesado, cargado de tensión. Roberto y Matt están sentados frente a mí, sus rostros endurecidos por la fatiga y la preocupación. Zherak sigue sin hablar. Ni una sola palabra desde el interrogatorio. No importa lo que hagamos—ni las amenazas, ni las promesas—nada lo quiebra. Su confianza es inquebrantable, y eso me enferma. Acabar con él sería lo más fácil. Una ejecución rápida, sin más preguntas, sin más juegos. Pero esa no es la verdadera cuestión aquí. —Si lo matamos, solo hay dos posibilidades —digo, cruzándome de brazos—. O los rogues enloquecen y desatan el caos, o se dispersan y desaparecen, esperando el momento de atacar de nuevo. — Roberto, sentado al otro lado de la mesa, aprieta los puños. Sus nudillos están pálidos. —El problema

