Pov Alex Caminaba de un lado al otro, intentando organizar las palabras en mi mente antes de siquiera abrir la boca. Amalet, sentada en el sillón con las piernas cruzadas y su típica expresión relajada, me miraba con una ligera sonrisa, como si no entendiera la tormenta que se desataba dentro de mí. —Deberías calmarte un poco —dijo, tomando un sorbo de su té, sin siquiera cambiar su tono tranquilo. La miré, sin detener mi recorrido por la habitación. “¿Cómo puedes estar tan tranquila?” le pregunté, dejando salir un suspiro pesado. Amalet dejó la taza sobre la mesa con calma y me observó como si fuera una niña haciendo un berrinche sin sentido. —Porque lo peor ya pasó, Alex. El consejo no está buscando tu cabeza, y Soren es más que capaz de enfrentarse a Dereck. Te preocupas demasiado

