¡No puedo perderte!

873 Words
No salí de la casa en las siguientes horas. Entrené junto con Varis por un rato. Hasta que dieron las once de la noche. Fue un entrenamiento arduo. Hicimos un repaso de todos mis conocimientos y luego él me enseñó algunas técnicas de su familia. - Es suficiente - dije cansada - voy a ir a mi habitación. - Sé que estás enojada... - dijo apenado. - Eso no importa - dije con cansancio- estoy pensado en todo lo que dijo. -¿En qué me seduces? La mayor parte de tiempo fuí yo. -¿Así que eres un príncipe finlandés? - Si. - También hay otra cosa de la que quiero hablar. - No te preocupes por el futuro. - Varis ... Estuvimos en un bucle, teniendo sexo sin protección... - Deja de pensar en eso - dijo sin darle importancia. - Los dos son un dolor de cabeza - dije mientras lo dejaba. Estaba cansada y sudada. Mientras el agua me relajaba recordé algunas cosas que dijo mi padre. ¿Así que tenía sangre de demonio? Éso explicaba algunas cosas. ¿De parte de quién?¿Mi padre? - Me temo que no te riges por las leyes convencionales - le murmuré a mi futuro hijo. Sonreí,porque estaba más que lista para iniciar una vida al lado de él. Y estaba convencida de que mi bebé estaba conmigo. - Me alegra que lo quieras así - dijo Varis - porque el próximo mes vendrás conmigo a casa. - ¿No entiendes de privacidad?- me queje. Estaba saliendo de bañarme y tenía una toalla cubriendome con trabajo. - Lo siento, quería ver cómo estabas. - Ya voy. Además del hecho de que seremos padres ... Estoy bien. -¿Cómo lo sabes?- dijo asombrado. - Es inevitable. - Te espero con Jonas. Todo estaba aparentemente tranquilo. Era casi media noche. - Funcionó - dije al sentir la mirada de los dos. - Tengo mis dudas - dijo Varis. - Bueno, entonces,dame tu mano - le pedí a Varis. -¿Vas a leer mi mano?- dijo Varis en broma. - No. Sé que estás casado con una odiosa chica que es terca - dije mientras trazaba unas marcas en su mano. Una hechizo de protección que lo unía a mi vida. Si algo le pasaba yo lo sentiría. - No debiste - dijo Varis con fastidio. - Tu también lo hiciste, no creas que no lo sé. La media noche comenzó a sonar en el reloj de la casa. Un viejo reloj al cuál nunca le había prestado la más mínima atención en toda mi vida. Hasta ahora. El tiempo era algo con lo que había aprendido a lidiar y ahora respetaba en muchos sentidos. - Nadie salga de la casa - les ordené. -¿Ahora quién es la paranoica?- dijo Jonas. - Seguimos aquí - dijo Varis. - Algo está mal - dije inquieta. Un presentimiento me golpeó. -¡Abajo!- grité mientras jalaba a Varis. La puerta se vino abajo con un estruendo y algo me pasó rozando. Mi arma me protegió y extendí un escudo a Jonas y Varis. - No debe existir ésa unión - dijo el rubio. -¿Qué pasa contigo?- dije enojada. - No debiste aceptar el matrimonio - dijo el extraño rubio. -¿Eso en qué te afecta?- preguntó Lauri. - Ella es impura. - Qué imbécil - dijo mi hermano. - No deberías de existir - dijo mientras me apuntaba. Todo sucedió tan rápido. No tuve oportunidad de reaccionar. El rubio me atacaba de frente y yo estaba con la defensa abajo. Varis se atravesó y me protegió. No... Eso no debía pasar. Yo debía de protegerlo. Sentí el dolor en su corazón y grité mientras él caía. -¡No debías protegerla! - dijo el rubio. - Lauri... - dije mientras mi pecho dolia. - Retira el hechizo -me dijo Varis - o morirás. - No. Puedo ayudar - dije mientras tocaba el arma clavada en su pecho. La desaparecí pero el dolor seguía. - No... Me aferré a Lauri mientras el dolor aumentaba. No podía perderlo. - Necesitamos ayuda - dijo Jonas. - Traeré la ayuda - dijo una voz muy conocida. Perdí el conocimiento por el dolor que estaba pasando Varis. Desperté con dolor de cabeza. Tenía suero en el brazo. - No te muevas - dijo Jonas - sigues débil. -¿Dónde está Varis? - Siéntate, debes tomar las cosas con calma. -¿Qué pasó? - No vayas a moverte - dijo Jonas evadiendo la pregunta. Llamó al doctor y yo fui rodeada por varias personas en segundos. -¿Sabe cuál es tu nombre?- preguntó el doctor. - Samantha Dark Varis - dije firme. - Tomé las cosas con calma, estuvo en coma por tres meses. -¿Qué pasó con mi esposo?- dije con la voz quebrada. - Por el momento debe preocuparse por su salud y la de su bebé. Tragué saliva,temiendo lo peor. Mi madre entró con mi hermano y supe que Varis no lo logró al ver sus caras de lástima. Tenía que regresar al bucle, de una u otra forma tenía que hacerlo. No podía soportar haberlo perdido.
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