Viviana
Que rara me sentí, cuando el jefe llego a lo oficina, no podía ser que él me haya estado viendo el trasero, tampoco tengo grandes atributos como para que sea algo grato de ver. Pero sería un gran halago si hubiera sido así, tiene a todas las mujeres del edificio a sus pies, sin contar que es el soltero más codiciado, más de un medio gráfico, digital o televisivo lo tiene en la mira, al primer indicio de tener algún afer con alguna mujer de la farándula, o alguien desconocida, les da igual, de todos modos constantemente le crean fake news, de su situación sentimental, si no capturan alguna imagen, hacen todo un montaje con alguna famosa influencer del momento. Todos sabemos que la mayoría son falsas, nunca realmente se filtro algo real, a sus relaciones las tienen bien en secreto, a sus 36 años, solo se le conoció un par de novias formales, pero hace unos años que no se sabe nada en ese aspecto de su vida.
Cuando se va Germán me avisa que el jefe quiere verme.
Golpeó suavemente la puerta, escucho que me dice que entre.
-Si jefe, me mando a llamar.
-Te contó Germán como salió todo?
-No señor, él no comparte información sensible con nadie de la empresa, salvo con usted -aunque intuía que todo había salido bien, por la relajación de sus facciones, él pobre había estado bastante mortificado por el fallo de seguridad-
-Bien, todo salió perfecto, por ello a la salida del trabajo vamos a ir a brindar, en el bar La Esquina, -era el bar más caro y exclusivo de la ciudad, jamás habíamos ido con mis compañeros, porque solo se podía ingresar si eras socio- te quería invitar que nos acompañes, ya que fuiste de gran ayuda, sin vos estaríamos ahora en un gran peligro de sabotaje.-Al ver que no decía nada- No te puedes negar, es prácticamente en tu honor el festejo.
-Esta bien -apenas controle mi voz para que sonará normal-, algo más?
-No, eso es todo, puedes retirarte.
Cuando salgo de su oficina, empiezo a alistarme para la salida, que faltaba un poco más de media hora. Lo que no sé que voy hacer con mi moto, definitivamente no me podía cambiar la pollera por mi pantalón que siempre traigo, para ir más cómoda, y si bebo, aún peor, ya que tampoco voy a poder manejar, justo hoy van a querer festejar, que mañana es un día de mucho trabajo.
Fuimos los últimos en salir de la oficina como siempre, en la puerta del edificio nos esperaba Germán, fuimos caminando hasta el bar, que quedaba a media cuadra del edificio de la empresa, justo en la esquina, de ahí el nombre.
Cuando ingresamos me di cuenta que esto no era un bar, era un palacio, ahora entiendo porque es tan exclusivo, fuimos a la zona donde había una mesas de billar bastante sofisticadas, sabia jugar, pero esperaba no tener que hacerlo. Nos acomodamos en unos lujosos sillones alrededor de una mesa redonda, todo decía opulencia, esos sillones tapizados en terciopelo u algo parecido, esa mesa que en el vidrio uno se reflejaba de tan pulcro que estaba. Llega una moza y nos ofrece unos aperitivos, mientras nos decidimos que íbamos a consumir.
Empezaron pidiendo unas cervezas y unos snacks, me pareció tan raro consumir estas cosas en un lugar así, hasta que vi lo que trajeron, trataba de contener mi mandíbula en su lugar, cerveza artesanal y premium de una marca muy reconocida en el país, los snacks no eran lo que yo pensaba, había aparentemente sushi, tacos y otras cosas, que sinceramente jamás vi en mi vida, pero yo me volqué más al consumo de lo clásico, algunas papas, fiambres, queso, aunque si probé algo de lo otro de todos modos no me seducían tanto como un buen sándwich de miga tostado, aunque estoy segura que pidieron más para no hacerme sentir incomoda, cuando me di vuelta ya no había ninguno y volvían a pedir, definitivamente son adictivos. Después que estuvimos sentados comiendo como si fuera el último día de nuestras vidas, los tres de igual manera, Germán inicio la conversación.
-Viví creo que te necesito en mi área de seguridad -trago y solo le sonrió, para luego tomar unos tragos de mi cerveza-
-No, ni lo pienses, no vas a robarme a mi asistente.
-Pero…
-Pero nada, todavía no se como voy a decirle a mi tía que se la voy a robar
-Cof-cof-simuló una tos falsa- estoy aquí, por si no lo recuerdan.
Ambos se giran y me miran, cuando el jefe me dice.
-Tienes razón, te informo que vas a quedar permanentemente como mi secretaria y asistente personal, obviamente con el sueldo acorde a esa posición.
Si bien, tenia la leve impresión que algo así podía pasar, me sorprendió su seriedad para informarme en un lugar no laboral.
-Esta bien.
-Ves Germán, ya perdiste tu oportunidad.
Germán negaba con su cabeza y se reía.
-Debemos definir eso en una partida de billar o tienes miedo de perder?
Mi jefe lo mira serio, no se bien que se traen entre manos.
-Obvio que te voy a ganar, que más apostamos?
-Si yo gano me quedo con Viviana y un año gratis de membresía en este bar.
-Okey, para quedar en claro, lo de Viviana no está en discusión, quiero que la entrenes en defensa personal y que me regales la camiseta firmada por Messi.
-No, no todo lo que quieras, menos la camiseta.
-Esta bien, esta bien me conformo con solo que la entrenes.
Yo alucinaba, no podía creer que me estén metiendo en sus apuestas sin sentido, si supieran que no necesito ningún tipo de entrenamiento.
Ambos jugaron, era al mejor de 3, iban empatados, hasta que por fin ganó mi jefe, casi de pura suerte.
-Que día tienes libre Viví para entrenar o que horario?
-Mmm, lo único que tengo libre son sábado y domingo, hasta ahora.
-Que te parece juntarnos los sábados a primera hora, en el gimnasio de la empresa?
-Donde queda eso?
-En la planta intermedia entre el subsuelo y planta baja.
-Okey, no sabía qué existía, esta bien, a que hora? Porque me imagino que me pagaran doble por trabajar en día sábado.
Mi jefe estalló en una carcajada, al igual que Germán.
-Tiene razón Ciro, la comprometiste a hacer cosas, sin su previo consentimiento.
Me mira ya serio, con esa mirada penetrante, aunque ya creo que a todos nos estaba afectando los varios chop que habíamos tomado.
-No te preocupes, serás recompensada.
-Cuanto tiempo va a ser mi castigo? -pregunte ya un poco ruborizada y enojada, que me arruinaron cuando tenga alguna salida algún viernes, o simplemente quiero dormir, aunque sea un sábado hasta tarde.
-Va a depender de que tan buen profesor sea Germán.
-No te preocupes Viví, una vez que sepas las cosas básicas, te libero.
-Esta bien, ya es tarde, mañana se trabaja, deberíamos irnos.
-Un momento, -dice el jefe, y hace una seña a la moza, la cual vuelve con una hielera con un champán en el medio- no nos podemos ir sin un brindis -la chica nos sirve en unas finas copas, cuando se retira, el jefe levanta su copa- Por Viviana y su olfato.
Chocamos nuestras copas, wow esto si es otro nivel de champán. Una vez que terminamos, nos dirigimos a la salida, y yo me percate de algo.
-Quien paga la cuenta?
-No te preocupes, ya esta todo arreglado.
Yo quedé con mi okey sin salir de los labios.
Al salir, Germán se despide, y se dirige a su auto que mágicamente apareció ahí. Me quedo mirando como se va, sintiendo el calor de un cuerpo a la par mía.
-Te llevo a tu casa, tu moto ya esta en tu casa.
-Pero…
-No iba a permitir que manejes en éste estado.
-Ah y usted si puede?
-No, tampoco soy un k******e, ahí esta mi auto, -me señala uno que esta en la acera- mi chófer nos lleva.
-Esta bien.
Subimos, era sumamente extraño, si bien pasábamos todo el tiempo juntos en la oficina, o gran parte de ella, pero estar así en una situación como de amigos tal vez, me dejaba un poco aturdida.
Cuando llegamos, me baje rápido, pero él también lo hizo. Me acompaño hasta la entrada.
-Gracias por toda tu ayuda, en todo, aunque no sea tu trabajo.
-No se preocupe, gracias por el brindis.
-Es lo menos que podía hacer, mientras vos cuidas mis espaldas cuando no estoy.
Estaba demasiado cerca, me debía alejar, su chófer podía ver todo este intercambio que podría ser sumamente sospechoso, y luego que se levanten falsos rumores.
-Gracias por traerme, hasta mañana, buenas noches.
-Buenas noches, que descanses-y se fue-.
Si hubieran sido otras circunstancias, realmente me sentiría halagada y emocionada con toda esta atención, pero ahora solo quería entrar a mi casa, darme un baño y dormir tres días seguidos.