Ciro
Vuelvo a la empresa, a esta hora, ya queda poco personal, subo a la oficina, para poder tomar una decisión con los resultados obtenidos del testeo, junto con Viviana, ella siempre tiene algo que aportar, llego y no esta en su escritorio, tampoco están ya sus cosas. No puedo creer que se haya ido sin avisarme, cuando ella siempre me espera para nuestras pequeñas juntas y ayudarme a definir algún negocio que tenga entre manos.
Mientras me siento en mi cómoda silla que tengo en el escritorio, me planteo que estoy siendo en muy poco tiempo muy dependiente de está mujer, nunca antes me había pasado. Vuelvo a tomar los papeles que traje conmigo, y controlándome de no llamarla.
Tal vez le paso algo? Ya basta Ciro, no seas un niño mimado, me reprendo, como solía decirme mi madre, cuando era niño y quería dormir con ellos, porque nunca estaban en la casa y cuando estaban, ella parecía no querer entablar mucho vinculo. Mi padre es mucho más regio, pero de vez en cuando me prestaba algo de atención. Pero los comprendo, vivían viajando, a veces juntos, otras veces por separados, supongo que tener un niñito no dejándolos descansar, les era molesto.
Pero aprendí a jugar de otra manera, y de pequeño tomé el control de la casa, simulaba ser el único dueño y señor de todo. Cuando volvían nunca dijeron nada, se los veía felices de que no me les acercara. Hasta que una vez de las pocas que volvieron, se sorprendieron de todos los cambios que había en la mansión, desde que la recamara principal había empezado a ser la mía, hice unir una sala de juegos y una habitación de invitados a la mía, siendo así la más grande de la casa, la de ellos había quedando en el olvido, como si fuera una mera habitación de cualquier invitado común. Tome el control todos esos años, hasta que cumplía la mayoría de edad, quería mi libertad de esa mansión que se había convertido casi en mi propio mausoleo.
Aprovechando que podía ir a la mejor universidad, me fui al extranjero, estudie finanzas, viaje mucho, pero volví a tomar las riendas del negocio familiar, mi padre ya me reclamaba que estaba muy cansado, decidí dejar mi vida feliz de fiesta, ponerme la careta de hombre adulto y responsable.
Él estaba orgulloso de tenerme de vuelta, sobre todo de poder descansar, dejándome todo el peso del legado de su vida, sobre mis hombros. Mi madre en cambio es maíz de otro costal, cree que mi vida está incompleta, que un hombre de negocios tan importante como yo y de mi edad, de unos 36 años no puede estar soltero, sin una familia que lo acompañe y sostenga en tiempos malos. Ella no va a estar feliz hasta que me case y tenga hijos. Porque no puede entender que un hombre exitoso pueda estar sin la mujer correcta a su lado, no hablamos de amor, sino de agrandar el negocio, debe ser alguien que traiga beneficios a la empresa y a la familia, para ella más que para mi padre, lo fundamental son las apariencias y siempre pertenecer a la alta sociedad, curioso, de una mujer que no pertenece a la aristocracia del país, como si, mi padre, y él no dudo en casarse con ella cuando no era más que una empleada. Supongo que muchas veces, nos definen el carácter, nuestras carencias.
Termine de hacer mi trabajo, ya había determinado que era lo que más convenía mandar a producir. Envié las ordenes pertinentes a la planta y me fui a mi departamento a descansar, pensaba ir a visitar a alguna amiga, pero desistí por mi intenso cansancio.
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Viviana
Llego a la oficina, totalmente relajada por haber podido descansar más de ocho horas seguidas de sueño, me hacía mucha falta. Me dispuse a organizar todo lo del día, cuando ingreso a la oficina del jefe, el escritorio estaba cubierto de papales, me acerco a acomodarlos y noto que son los papeles de las pruebas a los nuevos productos, que irresponsable de dejarlos aquí, los acomodo en una pila y los guardo en una carpeta, dejándola en el primer cajón del escritorio.
Vuelvo a mi escritorio a chequear la agenda tenía la primer reunión a las 9, el jefe ahora si ya estaba tarde, pienso que se fue directamente a la reunión o se durmió, como siempre, opto por la segunda opción. Le envío al mail la actualización de la agenda del día y cuando finalizó entra una llamada, justamente de él.
-Buenos días Señor.
-Viviana envíame la agenda y trata de retrasar la primer reunión unos minutos.
-Recién se la envié al mail, inmediatamente llamo para informar que llega unos minutos más tarde -escucho como cierra la puerta del auto-.
-Bien , eso es todo-corta-.
Llamo a la empresa donde era la reunión para informar, ellos también están retrasados, esperemos que lleguen juntos ambos Ceos.
Por la agenda se que no volverá en todo el día. Aprovecho para revisar los mails que él envió a la planta de producción, también de los enviados de la planta con las propiedades de cada producto, y vi al menos que con uno iban a tener problemas para comercializarlo, porque no están autorizados en el país uno de los ingrediente que tiene el producto. Pero tampoco quiero pasar por entrometida, solo si soy consultada daré mi observación. Además, no entiendo por qué salto un paso en el control de calidad, tomando la decisión de seguir adelante, sin consultar con el equipo que se encarga de la verificación de los productos para poder ser aprobados para comercializar. O tal vez si lo hizo y no figura aquí, o cambiaron las normativas de cosméticos y yo no me enteré.
Pero debo controlarme, él es el jefe, yo una simple secretaría. Respiro hondo y me lo repito una y otra vez.
Mientras sigo mi trabajo entra una llamada por el teléfono interno, se que es mi antigua jefa.
-Buenos días señora Mercedes.
-Hola querida, mi sobrino se encuentra?
-No, hoy tiene una agenda complicada, no volverá a la empresa durante todo el día.
-No puede ser, tenemos graves problemas.
-Puedo ayudarle en algo?
-Bueno, tal vez tu si puedas. Me informaron los programadores, que detectaron una fuga de información. Estoy muy preocupada, ya tomamos recaudo, pero estamos trabajando para detectar quien fue.
-Pero pusieron el protocolo en funcionamiento para estos casos?
-Aún no, para no perder el rastro.
-No lo deberían perder, pero pueden recibir otro ataque mientras estén descubiertos.
-Por eso llamaba a Ciro, para que él decida que debemos hacer.
-Bien, en cuanto vea que puedo sacarle un tiempo, le pido que se comunique con usted.
-Gracias querida -corta la llamada-.
Me dispongo a ver en que momento puede tener unos minutos disponibles y le agendo la llamada con su tía de manera urgente, tema ataque cibernético. De todas maneras para que realmente hayan podido llegar a la base de dato que almacena todo los archivos, deberían saber muy bien el funcionamiento interno de la empresa.