Capítulo I

1140 Words
Y aquí vamos, lista para entrar al instituto de mierda. No digo que estudiar sea malo, lo malo es llegar a un lugar donde no conoces a nadie y además te miran como bicho raro. Desabrocho el botón de mi cazadora y me preparo para entrar. Camino a paso decidido hasta la secretaria donde pasaría a recoger mi nuevo horario y la llave de mi casillero. Siento como todas las miradas están puestas sobre mí, y no los culpo, no j***r si los culpo no me gusta que me miren así. Miro a mi alrededor mientras fulminó a toda la plaga que me observa de pies a cabeza. Y si j***r sería un día de mierda. -¿señorita Smith?- pregunta la que supongo, es la secretaria -sí, soy yo- la señora, ya muy anciana, lo siento lo tenía que decir, me entrego las llaves de mi casillero y mi horario de la semana. -estas son las normas para una buena integridad dentro de la institución - asiento y me retiró dándole un leve gracias. Abro la hoja y me encuentro con el manual de supervivencia escolar... ¡Genial! 1. En la institución esta rotundamente prohibido las agresiones físicas con algún m*****o del alumnado 2. Se prohíbe... Siento como mi cuerpo rebota contra algo bastante fibroso, pero eso no es lo más genial. Me caí, mierda. Las hojas que llevaban quedaron regadas por todo el suelo del pasillo. Genial. Recojo rápidamente para así poder levantarme para insultar al imbécil que me hizo caer. Mis ojos se abren al ver al hermoso chico que me hizo caer, sus ojos negros me intimidan, su altura me hace sentir más pequeña de lo que soy y ni hablar de su fibroso cuerpo, el cual estoy completamente segura está bastante marcado. -al menos ayúdame a parar idiota- le digo al chico después de volver a la realidad, sus ojos me miran fijamente y su cuerpo no se inmuta para ayudarme -genial, lo puedo hacer yo sola - me levanto de mala gana aún con la mirada del chico en mi espalda -tienes un maravilloso trasero- siento como sus ojos me miran descaradamente -eres un maldito cerdo. -¡Uh!, ¿Cómo debo decirte? ¿Salvaje? Ahora sí que saca las garras. -no te metas conmigo-le digo ya bastante enojada -quien lo dice, creó que la que no sabe con quién se está metiendo eres tu- sus ojos negros no dejan de intimidarme, pero no dejó que lo noté Recojo mis cosas y comienzo a caminar rumbo a mi aula, antes de voltear por el pasillo me giro y le nuestro mi dedo corazón luego de un imbécil. Camino a paso rápido ya que no quería llegar tarde a mi primer día, aclaro sólo es porque es mi primer día y no quiero que los maestros me comiencen a odiar. Entró al salón y para mi mala suerte ya está el profesor. Un viejo canoso ya de edad, me indica con la mirada que puedo pasar. -Usted debe ser la señorita Smith-asiento levemente -es un gusto tenerla con nosotros, tome asiento. Observó el lugar y los únicos asientos libres son en la parte de atrás, camino despacio mientras escuchó cuchichear a las chicas del lugar, no es normal ver a una chica vestida de n***o y con una cazadora de cuero, pero es algo a lo que se tendrán que acostumbrar. No soy la típica chica fresa que le encantan los colores pasteles, ama el maquillaje en exceso y siempre se preocupa por mantener su cabello ordenado, al contrario, mi color favorito es el n***o, mi maquillaje siempre va a ser básico, nunca deslumbrante. Tomo asiento y saco mis auriculares, los conecto a mi móvil y pongo mi playlist favorita. Dejo que las melodías de Queen me relajen un poco. A lo lejos escuchó murmullos así que dirijo mi mirada al frente, veo como entran tres despampanantes chicos. El primero en entrar fue un rubio de ojos azules bastante guapo, sus facciones perfectamente marcadas lo hacía lucir más varonil y guapo. El segundo chico a comparación del primero tenía cabello n***o y sus ojos eran de un café intenso, su mirada era un poco más intimidante, y a comparación del anterior causaba un poco de miedo. Me despojo de mis audífonos y en el instante entra el tercer chico, unos centímetros más alto que los otros dos, con un cuerpo bastante fibroso, iba vestido completamente de n***o dando ese aire de chico malo, cosa de la cual estoy completamente segura quiere imitar. Se quita los lentes que llevaba puestos y deja al descubierto su rostro. Su mirada penetrante viaja por todo el aula haciendo que todos agacharan su rostro. Su mirada se fija en mí, creando en mi interior un poco de ganas de desafiarlo. No entiendo por qué todo agachan su rostro al ver al idiota sin identificar. Lo miro sin emitir emoción alguna, él se acerca hacia mí no sin antes gruñir a un chico quien lo observaba atemorizado. -es mi lugar, quítate - suelto una carcajada al escuchar lo que me ha ordenado. ¿Quién se cree que es para ordenarme? Me levanto de mi puesto dispuesta a encararlo. Ya no temo los casi 30 centímetros que me lleva de diferencia, a la vez de sus ojos mirándome con indiferencia. Estaba apuntó de soltar unos buenos insultos pero la campana que indica la hora del almuerzo nos interrumpe. -lastima niño bonito, y quiero que sepas que no te temo. Sonrió triunfante y salgo del salón mientras todos se quedaban anonadados mirándome. Me siento en una pequeña banca mientras saco mi móvil, aprovechó para revisar un poco mis r************* . Mi celular vibra informándome que me ha llegado un nuevo mensaje. Matt: Hermosa, tengo muy buenas noticias para ti. Hoy tienes una carrera saliendo de la ciudad, escuche que ganaran muy buena pasta. Paso por ti. Pd; tendrás nuevamente a tu bebé Te amo... Sonrió inmediatamente, guardó mi móvil y tomo mi bolso. Camino nuevamente hacia las instalaciones pero una fuerte mano me lo impide. -suéltame idiota. Miro con repugnancia a los tres chicos los cuales desconozco el nombre, y para ser sincera no me interesa saber. -salió arisca la gatica-dice el rubio -mira idiota suéltame si no quieres que te deje eso más chiquito de lo que lo tienes- le digo mientras señalo su parte -déjenla- susurra el chico con el que tropecé mientras da una calada a si cigarrillo. Expulsa el humo lentamente mientras mi mira con esa mirada fulminante. -¿cuál es tu nombre? -no creo que te interese saberlo. -créeme que si me interesa, y mucho- se revuelve el pelo para luego acercarse más a mi -no te tengo miedo, a ninguno de ustedes. -es mejor que lo tengas linda, no sabes es que infierno te estas metiendo.
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