Eliane se levantó adolorida, todo su cuerpo dolía. A pesar de ese dolor, no pudo evitar mirar al hombre que salía e. Este le sonrió, se acercó a darle un beso. —Mmmm —definitivamente ese hombre olía delicioso. Su jabón de baño no lo había olido en ningún otro lado. La verdad es que nunca había olido un jabón de baño masculino. Era la primera vez que compartía el baño con un hombre. —Pediré que nos suban el desayuno. —¿Suban? —no, ella no iba a quedarse en cama con él. Se sentó de prisa para huir de ese lugar. Alessandro la había hecho suya casi toda la noche. Fue tanto el sexo que le dio, que su v****a dolía al sentarse. —No me quedaré en cama, Alessandro. Ayer falté al trabajo, hoy no lo haré. Creo que tú también debes ir a trabajar. La vida de muchas personas depende de tus manos.

