Avergonzada por ser echada del consultorio de Alessandro, Rosalía se retiró. Cuando la puerta se cerró se quedó observando la pared que evitaba ver lo que estuviera sucediendo ahí dentro. Rosalía apretó los puños, dientes y maldijo en sus adentros a Eliane, quiso gritar al imaginar lo que estaba sucediendo ahí dentro, pero se contuvo cuando pensó que Alessandro tenía ética y jamás haría algo indebido en su consultorio, ese lugar para él era un santuario, sin embargo, al ver como la besó y lo cerca que estaba le hacía pensar lo peor, sobre todo le carcomía el alma. Fue a su consultorio, empezó a volverse histérica, lanzó algunas cosas al suelo y maldijo una y mil veces a Eliane. —¡Maldita! ¡Mil veces maldita! ¿Cómo es posible que esa mugrienta haya probado de tus labios, Alessandro? ¿Có

