El yate lujoso de tres plantas navegaba mientras la pareja se encontraba acostada observando las estrellas. Hace unos minutos habían culminado la cena, decidieron recostarse unos minutos a contemplar la hermosa vista que le daba el cielo en esa noche estrellada. Hicieron una cama al aire libre. La cabeza de Eliane reposaba sobre uno de los brazos de Alessandro. Ambos tenían la mirada en el cielo buscando entre las estrellas a sus padres. Las estrellas que más titilaba eran ellos. De pronto Eliane apartó la mirada del firmamento y la posó en su esposo. Observó detalladamente el rostro de él. Empezó por las cejas bien definidas y enmarcadas, pestañas risadas y largas. Descendió la mirada a la perfecta nariz, puntiaguda y delgada, culminando por los labios grueso que le apetecía volver

